Entre profesores y poetas

Hace varias semanas que dos antiguos compañeros y queridos amigos me enviaron dos vídeos que no tienen desperdicio. Uno es de un profesor de literatura y otro de un poeta. Por eso estas líneas llevan el título “Entre profesores y poetas”.

Nuccio Ordine, profesor de Literatura Italiana en la Universidad de Calabria, Italia, pone el foco, como suele decirse hoy, en diversas cuestiones de actualidad:

«El contacto con los alumnos en el aula es lo único que puede dar sentido a la enseñanza y a la propia vida del docente. ¿Cómo podré leer un texto clásico sin mirar a los ojos de los estudiantes, sin reconocer en sus rostros los gestos de desaprobación o de complicidad?

»Las aulas, sin la presencia de los alumnos y de los enseñantes, se volverían espacios vacíos, privados del soplo vital. Los estudiantes no son recipientes para ser llenados de nociones. Son seres humanos que necesitan, igual que los profesores, dialogar, reconocerse en la experiencia vital de estar juntos para aprender.

»A los jóvenes, hoy, no se les pide que estudien para mejorar, para hacer del conocimiento un instrumento de libertad, de crítica, de compromiso civil. No. No. A los jóvenes se les pide que estudien para aprender un oficio y ganar dinero.

»Se está perdiendo la idea de la escuela y de la universidad como una comunidad donde se forman los futuros ciudadanos, que podrán ejercer su profesión con una fuerte convicción ética y un profundo sentido de la solidaridad humana.

»En estos meses de confinamiento, estamos dándonos cuenta de que las relaciones humanas, no las virtuales, están transformándose cada vez más en un artículo de lujo … Estamos olvidando que sin la vida comunitaria, sin los rituales que regulan los encuentros entre profesores y alumnos, en las aulas, no puede haber ni transmisión del saber ni formación auténtica.

»Ninguna plataforma digital, ninguna, puede cambiar la vida de un estudiante. Sólo los buenos profesores pueden hacerlo.»

Léopold Sédar Senghor (1906-2001), fue un poeta senegalés que llegó a la Jefatura del Estado de Senegal, además de ser catedrático de gramática, ensayista y miembro de la Academia francesa. Uno de sus poemas dice así:

«Querido hermano blanco,
cuando yo nací, era negro,
cuando crecí, era negro,
cuando estoy al sol, soy negro,
cuando estoy enfermo, soy negro,
cuando muera, seré negro.

En tanto que tú, hombre blanco
cuando tú naciste, eras rosa,
cuando creciste, eras blanco,
cuando te pones al sol, eres rojo
cuando tienes frío, eres azul
cuando tienes miedo, te pones verde,
cuando estás enfermo, eres amarillo,
cuando mueras, serás gris.

Así pues, de nosotros dos,
¿quién es el hombre de color?»

Ahora les toca a ustedes continuar la reflexión. Es su turno. Buenas noches


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