Agosto

Agosto 150 150 Tino Quintana

Entra aire fresco por la ventana abierta. Me asomo a mirar. Comienza a anochecer. Fuera, en la calle, la temperatura es excelente. En Asturias, mi tierra, recostada entre la mar y la montaña, se disfruta de un verano templado y suave. Tan suave y templado que, este año, apenas hemos visto el sol. En cualquier caso, el eslogan “Vuelve al Paraíso” le viene como un guante.

Agosto lleva el nombre del emperador romano Octavio Augusto. Se dice que este emperador alteró la duración de varios meses, quitando y poniendo días, hasta lograr que “su” mes tuviera 31 días, quizá por aquello de no ser menos que el mes anterior con el nombre de Julio César.

Es un mes plagado de fiestas, romerías, mercados tradicionales, conciertos y competiciones deportivas. Supongo que sea así en otros lugares, pero, en fin, a lo que vamos: si usted nos hace una visita ─en realidad, no sé a qué está esperando─, cumpliendo los requisitos de seguridad y protección habituales en este tiempo, busque información en “Fiestas en Asturias”.

También he visto que en agosto se celebran “días mundiales” de lo más variopinto: día de la alegría (1 de agosto), día de la cerveza (6 de agosto), día de los zurdos (13 de agosto), día del peatón (17 de agosto), día de la asistencia humanitaria (19 de agosto), día del internauta (23 de agosto), día del tiburón ballena (30 de agosto), día de la solidaridad (31 de agosto).

En otro orden de cosas, durante este mes de agosto de 2021, la Comisión Central de Explotación del Acueducto Tajo-Segura ha autorizado el trasvase de 14 hm³ desde los embalses de Entrepeñas-Buendía. 7,5 hm³ se destinarán a abastecimientos urbanos y 6,5 hm³ para regadío.

Sigo echando la vista atrás y veo que la Covid-19 es la tercera causa de muerte a nivel mundial (cerca de 4,5 millones), precedida por el accidente cerebrovascular (más de 6 millones) y la cardiopatía isquémica (casi 9 millones). Parece que no están ahí, quizá porque aún no nos afectan de manera directa, pero están y convivimos a diario con ellas.

Nos ha tocado vivir una tragedia que ha impactado todos los ámbitos de la vida. En estos momentos, tan equivocado sería mantener sine die la angustia y el desconcierto respecto a la pandemia como pensar que ya no existe o que no hay peligro. Creo que estamos en un escenario diferente, en otra fase de la pandemia: la de aprender a convivir con ella.

Una de mis experiencias personales más gratas y sencillas, precisamente en agosto, la viví junto al lago Enol, en la montaña de Covadonga. Era yo muy joven. Caía la tarde, bajaba la niebla y sólo se oía el chapoteo del agua contra la orilla. Y de allá lejos, no sabía de dónde, llegó el sonido nítido de una gaita tocando una tonada asturiana. Aún es ahora el momento en que me estremezco y se me pone la piel de gallina. Fueron instantes sublimes, inolvidables.

Por aquel entonces aún no conocía el poema “Asturias”, de Pedro Garfias Zurita, al que luego se puso una música que representa bien el sentimiento de nuestra tierra:

«Asturias, si yo pudiera,
si yo supiera cantarte…»

Les invito a compartir conmigo esa emoción aquí.

¡Buen mes de agosto!

TINO QUINTANA

Profesor de Ética, Filosofía y Bioética Clínica (Jubilado)
Oviedo, Asturias, España

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