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La «mesobioética»

La «mesobioética»

La «mesobioética» 150 150 Tino Quintana

Según una opinión muy extendida, este tema constituye lo que se ha venido a llamar “el segundo estadio de la bioética”. Vamos a seguir varias publicaciones, pero tendré siempre muy cerca un estudio de Pablo Simón-Lorda sobre la materia (publicado en 2002). Creo que ha sido uno de los primeros en abordarlo en lengua española. El mismo autor ha publicado algunos años después una obra monográfica al respecto: Ética de las organizaciones sanitarias: nuevos modelos de calidad, Triacastela, Madrid, 2005.

1. CUESTIONES INTRODUCTORIAS

La ética de las organizaciones sanitarias ha tenido su punto de arranque en la década de los 90 del pasado siglo XX en EE.UU, aunque hay indicios en años anteriores. Se sitúa en esos años porque, en 1995, la JCAHO (Joint Commission for Accreditation of Healthcare Organization), más conocida entre nosotros como la “Joint Commission”, incluyó, en el capítulo de su manual de acreditación dedicado a los derechos de los pacientes, unos nuevos criterios y estándares agrupados bajo el título “ética de la organización”. La JACHO, a lo largo de su trayectoria, ha terminado vinculando de manera inseparable los conceptos de calidad, acreditación, gestión eficiente y ética en el ámbito sanitario. Hubo también otros colectivos y grupos de trabajo que han hecho recomendaciones con la misma orientación.

1.1. Algunos conceptos básicos

El marco conceptual donde se ubica la ética de las organizaciones sanitarias está fundamentado en la comprensión del ser humano no como un ente aislado sino como parte activa de un entramado natural y social progresivamente más complejo e integrador, o sea, como un sistema de sistemas. Eso explica que, desde la perspectiva de la salud, las relaciones humanas y sus dimensiones éticas puedan entenderse como una serie de círculos concéntricos que permiten articular los distintos planos que ocupan los temas de la bioética (véase al respecto el apartado 7 de la página sobre “Bioética: una introducción general”).

Círculo 1º: la microbioética

Es el círculo de la bioética clínica donde tienen lugar las relaciones humanas y las decisiones clínicas que giran en torno al paciente o usuario y en las que participan básicamente los profesionales sanitarios y sus familias. Está centrado en lo relacional y en las decisiones clínicas, que es un campo muy contextualizado y casuístico.

Círculo 2º: la mesobioética

En este círculo, que contiene al anterior, se encuentra la ética de la organización sanitaria. El paciente, su familia y los profesionales sanitarios se relacionan e interactúan formando parte de una estructura humana, física y funcional, que es “tal” organización sanitaria. Es un círculo más centrado en lo corporativo y estructural (procedimientos, protocolos, procesos…) y su orientación es más normativa y preventiva que casuística.

Círculo 3º: la macrobioética

Contiene a los dos círculos anteriores y abarca todo lo referente a la ética de los sistemas de salud y de las políticas de salud, que guían y coordinan la manera de prestar asistencia sanitaria a una determinada sociedad. En ese campo se abordan las cuestiones relativas al derecho a la protección de la salud (la asistencia sanitaria), teniendo en cuenta el principio de justicia respecto a la financiación, acceso y ámbito de la provisión de servicios de salud. Es un nivel con claras resonancias políticas.

Todavía es posible trazar otros círculos concéntricos de carácter envolvente, como podrían ser, por un lado, bioética de la salud pública internacional, que abordaría problemas como el de la altísima morbimortalidad de los países pobres o los que plantea la investigación transnacional con seres humanos; y, por otro lado, envolviendo todo lo anterior, habría un círculo que haría referencia a la bioética ecológica donde se produce la interacción entre la humanidad, la técnica, la economía y la política, con toda la biosfera como ser vivo.

En consecuencia, el futuro inmediato de la bioética consiste en pasar progresivamente del primer círculo, donde hasta ahora ha estado recluida, al segundo, y de ahí al tercero, y así sucesivamente hasta configurarse como una verdadera “bioética global”. Por eso, se considera, con toda razón, que la ética de las organizaciones es el segundo nivel de desarrollo de la bioética.

1.2. Definición y enunciados

A partir de 1995 fue creciendo gradualmente en EE.UU la literatura sobre este tema, pero fue en el año 2000 cuando aparecieron los primeros libros monográficos al respecto. Parece que en los próximos años la bibliografía experimentará un crecimiento exponencial hasta convertirse en uno de los temas preferentes en el campo de la bioética.

1º) Una posible definición

Entre las muchas que hay he seleccionado la ofrecida por de E.M. Spencer y otros (Recommendations for Guidelines on Procedures and Processes to Address Organization Ethics in Health Care Organizations. New York: Oxford University Press, 2000, 5):

«La ética de la organización es la articulación, aplicación y evaluación de los valores relevantes y posicionamientos morales de una organización, que la definen tanto interna como externamente»

La promoción y el cultivo de esos valores tiene como objetivo primordial crear un clima ético distintivo en la organización, construido por las personas que la integran (directivos, profesionales, pacientes, familias…) y que, además, se nutre de las actitudes y las actividades “valiosas” de esas mismas personas.

2º) Algunos enunciados más relevantes:

  • La ética de las organizaciones tiene que ver con la ética empresarial, pero no puede reducirse a ella. Lo económico es un valor en juego que se debe administrar con eficiencia, pero no es el único ni lo prioritario. La salud no es una mercancía
  • Tampoco es, sin más, la ética de los equipos directivos, ni la de los gestores, ni la de los profesionales sanitarios, ni la suma de todos ellos.
  • Todas las organizaciones tienen su propia ética, aunque no se haga explícita ni sea perceptible. Por tanto, una de las primeras tareas es hacer explicitar esa ética.
  • Todas las organizaciones se componen de personas que toman decisiones basándose en valores: los propios, los de su entorno o los de la organización. Hay que articular todos esos valores y orientarlos hacia objetivos bien definidos.
  • Los códigos de ética son la expresión escrita de la los valores y los fines que identifican a una organización. Un código de ética “normaliza” valores en la conducta de las personas y es objeto continuo de revisión y mejora. Va más allá de la mera deontología.
  • El fin último de la ética de una organización sanitaria es inseparable de los fines de la medicina, es decir, de los bienes internos que la definen. Ese vínculo condiciona la gestión y la calidad de los servicios sanitarios, o sea, la excelencia de la organización.

1.3. Contenidos básicos

1º) Todo lo relacionado con la bioética clínica a la que la ética de las organizaciones asume y sitúa en un nivel superior. Y, así, por ejemplo, los temas conflictivos en la bioética clínica exigirán protocolizar actuaciones para solucionar los conflictos éticos o para actuar de manera eficaz en previsión de los que se puedan producir.

2º) Las cuestiones estrictamente económicas y de gestión, es decir, los temas de financiación, las relaciones económicas con los proveedores de servicios y con los usuarios, lo relativo a las condiciones de acceso a las prestaciones sanitarias, la eficiencia en el uso de los recursos materiales y humanos, y lo referente a la publicidad y el marketing…

3º) La organización debe tener muy claros los valores que guían sus actuaciones, pues, de lo contrario, nada de lo anterior puede abordarse con rigor. Por eso es cometido esencial: A) reflexionar sobre dichos valores, B) plasmarlos en su planificación estratégica, C) situarlos en la base de su propio código ético, y D) obligarse a que toda su actividad sea coherente con esos valores y ese código ético.

4º) Finalmente, la dimensión educativa es fundamental para generar un clima ético adecuado sin el que cualquier propósito de cambio o mejora quedaría bloqueado. Por eso es tan importante conseguir la implicación de todas las personas que integran la organización. Si la ética no fuera capaz de superar lo meramente individual, entonces la organización carecerá de calidad….y de excelencia.

Véase al respecto P. Simón, “Ética de las organizaciones sanitarias”. Rev Calidad Asistencial. 2002; 17 (4) 247-259).

2. CRITERIOS ÉTICOS PARA CAMINAR HACIA LA EXCELENCIA

Para avanzar por el camino de la excelencia es imprescindible que cada organización sanitaria disponga de criterios y/o estándares de contenido ético que impliquen a todas las personas que la integran. Ello requiere analizar cómo afrontan los modelos de evaluación o acreditación de la calidad con prestigio internacional las cuestiones éticas, y cómo las plasman en sus estándares.

Nota: Vamos a seguir la publicación de un Grupo de Trabajo de la Asociación de Bioética Fundamental y Clínica sobre “Ética de las Organizaciones en los Modelos de Calidad”, encabezado por Pablo Simón Lorda, que con ocasión del XXI Congreso de la Sociedad Española de Calidad Asistencial ha publicado sus resultados bajo el título “Estándares éticos para una organización sanitaria excelente”.

2.1. La relación entre ética y calidad

La calidad no tiene su fundamento exclusivamente en un discurso científico de corte positivista, sino que habrá de contar además con las aportaciones de las ciencias sociales, la hermenéutica y, claro está, la ética. ¿Y por qué la ética, precisamente? En primer lugar, porque es el campo donde se ponen en juego los valores que aportan sentido moral a la vida de humana basándose en los siguientes puntos de apoyo: 1º) que el hombre sea humano, 2º) que lo humano sea lo bueno, 3º) que lo bueno gire siempre en torno a la órbita de la dignidad humana, y 4º) que el respeto a la dignidad se verifique en el cumplimiento de los derechos humanos.

Y, en segundo lugar, porque la medicina es ya en sí misma ética: la práctica médica se define como la realización de sus propios bienes internos: proteger la vida y la salud, respetar la autonomía de la persona enferma, aliviar su dolor y sufrimiento, preservar su intimidad… Sólo así será posible acercarnos a una comprensión de la calidad en términos radicalmente humanos y, por esa misma razón, profundamente éticos y excelentes.

2.2. El contenido de la calidad

El Diccionario de la Lengua Española (Real Academia) define “calidad” como la propiedad o conjunto de propiedades inherentes a algo, que permiten juzgar su valor y, seguidamente, relaciona expresamente la “buena calidad” con la “superioridad o excelencia”. De ahí que entienda por “excelencia” la superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo. Y aplica el adjetivo “excelente” a alguien que sobresale en bondad, mérito o estimación. Estas indicaciones del lenguaje ya nos señalan, sin mayores recovecos intelectuales, que la calidad y la excelencia tienen mucho que ver con la ética: 1º) porque la calidad es proporcional al conjunto de propiedades que nos permiten otorgar valor a algo y juzgarlo como valioso, y 2º) porque la calidad está vinculada con la excelencia si, y sólo si, algo o alguien sobresale en bondad y, por ello, se hace digno de aprecio y estimación.

2.3. Criterios y estándares de calidad, criterios y estándares éticos

Si toda reflexión sobre la calidad comporta una dimensión ética, entonces todos los criterios y estándares de calidad utilizados por los sistemas de acreditación, son, de alguna forma, criterios y estándares éticos en los que subyace un imperativo moral de “deber” vinculado al juicio sobre la calidad, sustentado por valores y formulado en principios éticos. Un ejemplo es “La Estrategia de Bioética de un Sistema Sanitario Público” (Andalucía)

Ahora sería el momento adecuado para analizar los modelos de evaluación o acreditación de la calidad, pero no me veo capacitado para hacerlo. Remito a la consulta de algunos de ellos:

En la mayoría de esos los modelos de acreditación la fundamentación ética constituye en general una cuestión poco o débilmente tratada y en algunos de ellos, como EFQM o ISO, es relevante el trasfondo de la racionalidad económica del mercado. Por eso hay que comenzar afirmando el marco formal de la defensa de la dignidad de las personas como el referente básico de cualquier actividad humana, y por tanto, de cualquier actividad sanitaria asistencial, investigadora o de gestión.

Las personas (los pacientes, los usuarios, los profesionales…) no tienen precio, tienen dignidad, y no pueden ser utilizadas sólo como medios, sino siempre como fines que merecen respeto por sí mismas. La instrumentalización y cosificación de las personas es radicalmente inmoral. La apuesta por mejorar la calidad de la atención sanitaria en nuestras organizaciones sólo tiene sentido si se parte de esa convicción. Ser mejores, ser excelentes, significa, ante todo, ser capaces de organizarse y funcionar objetivando la obligación de respetar la dignidad humana.

1º) Principios básicos para una gestión sanitaria de calidad

1. Respetar la autonomía de las personas, su libertad y sus derechos, para gestionar su vida y su salud. Esta manera de entender a los seres humanos es la que mejor refleja la apuesta por la defensa de su dignidad. La superación del paternalismo es una conquista de la Modernidad.

2. Promover el acceso de todas las personas a la atención sanitaria en condiciones de equidad, pues en tanto que personas, son iguales, tienen los mismos derechos y merecen igual consideración y respeto.

3. Promover la participación de todas las partes afectadas (pacientes, profesionales, proveedores, ciudadanía) para tomar las decisiones de gestión sanitaria. Todas esas personas deben ser consideradas interlocutores válidos, y su voz debe ser escuchada y tenida en cuenta.

2º) Fuentes de referencia de los principios éticos y jurídicos
Además de los “documentos clásicos” y de los “códigos de ética” disponemos hoy de un conjunto de fuentes autorizadas donde pueden encontrarse un conjunto de normas jurídicas en las que se ha ido sedimentando la sensibilidad moral de la sociedad. Por eso es necesario acostumbrarse a leer su trasfondo ético. Sólo voy a citar algunas más recientes:

A nivel internacional se pueden señalar:

A nivel europeo habrá que tener en cuenta, cuando menos:

Y, por lo que se refiere a España, remito a la página “Bioética y Bioderecho

2.4. Normas éticas para organizaciones sanitarias excelentes

A continuación se encuentran esbozadas las normas éticas que una organización sanitaria debería de cumplir para ser considerada excelente.

I. Gestión corporativa

1. La organización se orienta a la comunidad y se implica activamente en la mejora de su salud y en su desarrollo.

2. La organización tiene un conjunto de valores comunes establecidos de manera participativa, que se refleja en su misión y visión.

3. Los valores son coherentes con las declaraciones y normas éticas y legales internacionales, nacionales o autonómicas sobre la protección de la salud individual y colectiva, que son refrendadas por cada organización.

4. En el proceso de planificación estratégica la organización define una Misión, Visión, Fines y Objetivos coherentes con los valores defendidos.

5. La organización informa de dichos valores a todos sus partes interesadas.

6. La organización presta servicios y toma decisiones de acuerdo con sus valores.

7. La organización define un código ético que, en función de esos valores, regula sus actividades económicas y la conducta de los profesionales.

8. La organización establece procedimientos y protocolos, actualizados y conocidos por todos, para tratar las cuestiones y problemas éticos.

9. La organización crea estructuras organizativas para dar soporte al análisis de los aspectos éticos dentro de la organización (Comités).

II. Equipo directivo

10. La organización cuenta con un equipo directivo bien formado e informado, efectivo y eficiente, con directrices claras y procedimientos coherentes para resolver conflictos y tomar decisiones.

11. El estilo directivo se caracteriza por la tendencia a la información, la participación, la autoevaluación y la transparencia.

III. Gestión económica

12. Los recursos humanos, materiales y financieros son distribuidos siguiendo criterios de equidad, calidad, necesidad, eficiencia y coste de oportunidad.
13. La organización diseña mecanismos, procedimientos y protocolos para el control del fraude financiero.

IV. Gestión medioambiental

14. La organización cuida el medio ambiente físico en sus instalaciones, para contribuir a la intimidad y el bienestar de sus clientes, trabajadores y visitantes.

15. Mientras realiza su actividad de prestar servicios, la organización protege y mejora la salud del medio ambiente en colaboración con la comunidad y con otras organizaciones, mediante planes específicos para ello.

V. Responsabilidad social

16. La organización evalúa cuáles son sus responsabilidades sociales hacia la comunidad en la que está inserta, y diseña, ejecuta y evalúa planes específicos para cumplirlas.

VI. Los pacientes y sus familiares

17. La organización reconoce explícitamente en sus documentos de planificación, gestión, información y otros, los derechos de los pacientes y sus familias.

18. Entre los derechos de los pacientes se encuentran los reconocidos por la legislación vigente, y se consideran además, de forma especial, los siguientes:

  • El derecho a que se respete en todo momento su dignidad personal.
  • El derecho a poner quejas y reclamaciones, y a que se investiguen y aclaren convenientemente.
  • El derecho a recibir atención de sus necesidades espirituales.
  • El derecho a recibir una atención integral ante el final de la vida.
  • El derecho a que se tengan en cuenta sus instrucciones previas o directivas anticipadas.
  • El derecho a designar un representante o sustituto para que tome decisiones por él cuando sea incapaz de hacerlo por sí mismo.
  • El derecho a decidir en qué medida sus familiares participarán en el proceso de toma de decisiones sobre su salud, tanto mientras sea capaz como cuando se encuentre en situación de incapacidad.
  • El derecho a recibir informes por escrito sobre su estado de salud, así como al alta de su estancia hospitalaria.

19. A fin de garantizar un adecuado respeto a los derechos de los pacientes, la organización elabora, evalúa y actualiza periódicamente protocolos en al menos las siguientes áreas:

  • Información sobre los derechos de los pacientes y sobre los servicios a los que puede acceder.
  • Información sobre derechos y necesidades de los cuidadores, familiares o acompañantes.
  • Información sobre aspectos financieros de la atención.
  • Seguridad de los pacientes y sus pertenencias.
  • Consentimiento informado para la asistencia sanitaria médica y quirúrgica: procedimiento de actuación y registro.
  • Aspectos éticos y jurídicos de la donación de órganos, con especial atención al consentimiento informado.
  • Aspectos éticos y jurídicos de la investigación con seres humanos, con especial atención al consentimiento informado.
  • Evaluación periódica de la pertinencia, legibilidad y accesibilidad de la información que se pone a disposición de los pacientes y sus familiares.
  • Evaluación de la capacidad de los pacientes (adultos y menores) para tomar decisiones.
  • Decisiones de representación: Designación de representante, criterios para tomar decisiones, cumplimentación y utilización de las instrucciones previas.
  • Atención integral al paciente moribundo y su familia: aspectos científico-técnicos, éticos, jurídicos, emocionales y espirituales.
  • Limitación del esfuerzo terapéutico al final de la vida: retirada o no inicio de tratamientos de soporte vital, órdenes de no-reanimar, sedación.
  • Trato adecuado y respetuoso de los cadáveres.
  • Contención física o farmacológica de pacientes.
  • Ingresos involuntarios.
  • Condiciones de acceso de los pacientes a su historia clínica.
  • Gestión de quejas, reclamaciones y sugerencias.
  • Prácticas antidiscriminatorias para garantizar el acceso equitativo a la atención sanitaria en condiciones de igualdad de oportunidades.
  • Garantías de protección de la confidencialidad de los datos personales, clínicos y no-clínicos, de los usuarios.
  • Protección de la intimidad y la privacidad de los pacientes y sus familiares.

VII. Los trabajadores

20. La organización reconoce y respeta los derechos de los trabajadores recogidos en las declaraciones internacionales y en la legislación vigente, y de forma especial:

  • El derecho a una retribución justa, equitativa, sin discriminación en razón de sexo y acorde con la legislación vigente.
  • El derecho al acceso a los puestos de trabajo en condición de igualdad de oportunidad, evitando la discriminación por razón de sexo u orientación sexual, raza, opciones políticas o religiosas, etc.
  • El derecho a ser informado sobre la gestión del centro y a participar en ella.
  • El derecho a que se potencie su desarrollo profesional y laboral.
  • El derecho a que se atiendan sus quejas, reclamaciones y sugerencias.
  • El derecho a que se respeten sus valores, creencias y particularidades culturales o religiosas y a que en lo posible se compatibilicen con el ejercicio de su trabajo.
  • El derecho a la confidencialidad de sus datos personales y laborales.
  • El derecho a la protección de su salud y seguridad.

21. Con el objetivo de garantizar un adecuado respeto a los trabajadores y sus derechos, la organización elabora, documenta, implementa, evalúa y actualiza periódicamente procedimientos o protocolos en al menos las siguientes áreas:

  • Garantías de igualdad de oportunidades en el acceso a puestos de trabajo.
  • Formación continuada sobre aspectos éticos de la atención a los usuarios y sus familiares, y habilidades para la comunicación y el apoyo emocional.
  • Prevención, detección y tratamiento del acoso moral.
  • Conciliación de la vida familiar y laboral.
  • Gestión de quejas, reclamaciones y sugerencias de los trabajadores.
  • Ejercicio coherente y respetuoso del derecho a la objeción de conciencia.

VIII. Otros aspectos

22. La organización atiende específicamente las necesidades de los usuarios o trabajadores con cualquier grado de discapacidad física o psíquica, optimizando los accesos al centro sanitario, la recepción y transmisión de información, y la adaptación de los puestos de trabajo.

3. LA ESTRATEGIA DE BIOÉTICA DE UN SISTEMA SANITARIO PÚBLICO

Hay un ejemplo “a mayores”, diría yo, porque se trata de un sistema sanitario público que presenta un proyecto ético a todas sus organizaciones. Me estoy refiriendo a la “Estrategia de Bioética del Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA) 2011-2014”, publicada por la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía: Marco_ético_del SSPA. Vamos a resumir la introducción y el capítulo tercero.

El documento toma como punto de partida las siguientes evidencias: 1ª) la necesidad de reforzar las dimensiones éticas del ejercicio de las profesiones sanitarias, tanto en su dimensión clínica como investigadora; 2ª) la reflexión y las prácticas éticas deben incorporarse tanto a la planificación y gestión de las organizaciones sanitarias, como a la Salud Pública; y 3ª) las administraciones públicas tienen obligaciones morales que van más allá del mero respeto a los marcos jurídicos.

Todo ello implica que el desarrollo de los aspectos éticos se está consolidando como una de las líneas de trabajo estratégicas en cualquier organización sanitaria que busque la excelencia y, por consiguiente, constituye un reto para todas las personas responsables de la salud pública. El plan estratégico andaluz constituye un salto cualitativo de absoluta novedad en el ámbito nacional y en el europeo.

3.1. Marco ético: un espacio de valores compartidos
Los valores que subyacen a la legislación sanitaria andaluza nos ayudan a caer en la cuenta de que ese espacio ético de valores compartidos puede organizarse en el marco de los cuatro principios éticos básicos que ha desarrollado la Bioética “estándar” o “convencional”. Estos cuatro principios delimitan otras cuatro grandes zonas del mundo de los valores morales donde surgen derechos y deberes tanto para los usuarios y los profesionales como para las organizaciones sanitarias.

No-Maleficencia: Debe minimizarse la posibilidad de realizar un daño o perjuicio físico, psicológico, moral, económico o social innecesario a las personas o colectivos de personas, cuando no es adecuadamente compensado por los potenciales beneficios de las posibles actuaciones.

ValoresSeguridad, Eficacia y efectividad, Calidad científico-técnica, Prevención de la enfermedad, la lesión, la medicalización, el sufrimiento, y la muerte prematura, Protección de la salud, Protección de la intimidad y confidencialidad

Justicia: Debe procurarse un reparto equitativo de los beneficios y las cargas, facilitando un acceso no discriminatorio, adecuado y suficiente de las personas y las comunidades a los recursos disponibles, y un uso eficiente de los mismos.

ValoresNo discriminación, Igualdad de oportunidades, Equidad en la distribución de recursos, Equidad intergeneracional, Enfoque de género, Enfoque multicultural, Atención preferente a la vulnerabilidad, Transparencia, Responsabilidad social corporativa, y Eficiencia.

Autonomía: Debe respetarse que las personas y las comunidades gestionen su propia vida y tomen decisiones respecto a su salud y su enfermedad de manera informada.

ValoresInformación, Participación en la toma de decisiones, Consentimiento informado

Beneficencia: Debe promocionarse el bienestar de las personas y las comunidades, cuidándolas y ayudándolas para que realicen su propio proyecto de vida en la medida de lo posible.

ValoresPromoción de una salud integral, Cuidado, Comunicación, Trato personalizado, Promoción de la ayuda mutua en salud, y Empatía.

Es necesario tener en cuenta que el espacio ético de principios y valores no es un espacio “matemático” donde todo está perfectamente definido, aislado, cuantificado y jerarquizado, sino una rica región sin fronteras cerradas donde los valores comparten muchas cosas y cuya estructura es la que trata de plasmarse.

3.2.Ética de la organización como espacio de valores compartidos

La existencia de un acusado pluralismo moral en las sociedades occidentales obliga a buscar permanentemente los valores compartidos por todos. Esta es la tarea de una ética civil que, en el campo de la biomedicina, viene desempeñada por la Bioética. Una parte de ella es lo que llamamos “Ética de las Organizaciones Sanitarias” cuya finalidad es asegurar que las estructuras, procesos y resultados de las organizaciones sean coherentes con los valores éticos compartidos y, al mismo tiempo, respetuosos al máximo posible con los valores morales particulares. Por lo tanto, los Centros Sanitarios son un espacio compartido de valores que debe adaptarse a los requisitos de la Ética de las Organizaciones.

Para poner esto en práctica se proponen varios objetivos que, a su vez, se desarrollan en una serie de actividades. Vamos a prescindir de éstas últimas y dedicarnos a presentar los objetivos.

Objetivo 1: Convertir el marco ético del SSPA en una pieza clave de la organización y funcionamiento de los Centros Sanitarios y Unidades de Gestión Clínica, incorporando de forma explícita las consideraciones éticas en los diversos ámbitos de decisión.

Objetivo 2:Profundizar en la incorporación del marco ético del SSPA en la actividad investigadora mediante el desarrollo de nuevos instrumentos y actividades.

Objetivo 3: Impulsar la implantación de diferentes tipos de Comités de Ética, como estructura principal de soporte al despliegue del marco ético del SSPA en todos los Centros.

Objetivo 4: Mejorar la generación de nuevo conocimiento en Bioética que permita seguir alimentando y mejorando el marco ético del SSPA.

Objetivo 5: Impulsar iniciativas que fortalezcan el compromiso ético de los Centros Sanitarios del SSPA con la sociedad en general y con el nivel local al que atienden.

Creo que todo esto supone un esfuerzo colectivo, pero conviene recordar que no se trata de inventar nada especialmente nuevo. Lo que hay que hacer es poner en valor lo que ya hay, articularlo hacia un objetivo y hacerlo público.

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TINO QUINTANA

Profesor de Ética, Filosofía y Bioética Clínica (Jubilado)
Oviedo, Asturias, España

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