¡Gracias, Luna Reyes!

¡Gracias, Luna Reyes! 150 150 Tino Quintana

Somos muchos, muchísimos más. No hay duda alguna. Y, por esa razón, entre otras, es necesario decirlo y no callarlo: ¡Gracias, Luna Reyes! Gracias por mostrar en la playa de Ceuta el lado más humano que llevamos dentro y porque es más positivo resaltar antes lo bueno que lo malo.

Sabemos del chico inmigrante lo que nos tú nos has dicho: venía de Senegal, hablaba en francés, lloraba sin parar, estaba lleno de arena y te abrazaba como si tuviera miedo de quedarse solo en el mundo, sin lazos humanos. Le diste agua y un abrazo: «Solo le di un abrazo», has dicho.

A ti te hemos identificado más por lo positivo: tu madre es ceutí, tú eres de Móstoles y estudiante, vives con unas compañeras y realizas prácticas en la Cruz Roja. A él lo hemos conocido más por lo que no es y no tiene: no es blanco, no es europeo, no tiene papeles ni dinero y le hemos perdido incluso la pista porque lo han devuelto a Marruecos, o sea, es nadie, no cuenta.

Nos dejaste una imagen cargada de belleza y de empatía. Contemplar el abrazo entre dos seres humanos es hermoso, pero abrazar a alguien tan vulnerable produce una fuerte sensación de belleza, ternura y compasión activa. Es algo que revela lo mejor de la condición humana.

Benditos tus 20 años, Luna. Nos has recordado a todos, en pocos segundos, cómo deberíamos actuar ante cualquier persona que sufre. Lo que tú hiciste deberíamos hacerlo todos.

Pero por hacer lo que hiciste han querido destrozar tu vida.

Negarse a aceptar y convivir con los diferentes es una lacra pestífera y dejar tirado a quien necesita ayuda es una grave decadencia moral. Ir por ese camino supone un craso error y sólo trae consigo ruinas de todo tipo. Está en manos de todos corregir tal dirección.

Lamento el acoso que has sufrido, espero que lo hayas superado y te encuentres mejor. No olvides que hay muchísima gente como tú que llena la vida diaria con gestos como los tuyos. Creo que has dado el mejor argumento para convencerse de que la humanidad avanza y progresa.

Tal y como suele ser costumbre en este sitio, recordé palabras de un antiguo escritor griego: «… vale la pena gastar el tiempo en llorar… cuando uno espera que hará llorar con él a quienes lo escuchan». Eso lo decía Esquilo. A mí, estos días, me sucedió algo parecido al ver las imágenes y me consta que les ha ocurrido lo mismo a muchas otras personas.

Casi seguro de que no te acercarás a este pequeño rincón desde donde escribo, pero, por si acaso, quiero decirte que me acuerdo de ti y te agradezco la naturalidad con que has actuado, la misma con la que has respondido entre sollozos a las entrevistas que te han hecho.

Gracias una vez más, Luna. Muchas gracias. No dejes de ser como eres, por favor. Por eso precisamente hay que decirlo, no callarlo, para que no sólo se oiga el ruido de los que alborotan, para que no triunfe jamás ningún discurso de odio ni de rechazo al pobre.

Un abrazo virtual de un jubilado y cuídate mucho, que los tiempos siguen siendo flacos.

2 comentarios
  • Que pena el mundo que estamos creando, a base de odio entre tanto buen hacer. Espero que los ejemplos de esta chica valen en la multitud más que los “prime time” racistas.

  • Gracias Tino por poner el foco en lo positivo. Y poner palabras a lo que tantas personas hemos sentido con la actitud de Luna. Hace falta en este tiempo que veamos signos de la bondad del ser humano,, para que no gane la idea de que no es posible otro mundo mejor.

TINO QUINTANA

Profesor de Ética, Filosofía y Bioética Clínica (Jubilado)
Oviedo, Asturias, España

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