DE T. DE AQUINO A R. BUSA


Es una debilidad caer en la agradable tentación «medieval» de contar alguna cosa sobre la figura intelectual más relevante del siglo XIII: Tomás de Aquino (1225 ó 1227-1274). Y es una hermosa debilidad hacerlo presentando la obra impagable y monumental de un genio jesuita, fallecido en agosto de 2011: el padre Roberto Busa. Cuando comencé a introducirme en la obra de Sto. Tomás de Aquino, especialmente en la Summa Theologiae y en la Summa Contra Gentiles, me sirvió de gran ayuda un trabajo que para mí era el no «va más». Me refiero al Index Thomisticus del citado jesuita. Tuve la fortuna de utilizar, entonces, algunos de los 56 volúmenes del Index, pero no pude conseguir el CD-ROM que ya se había publicado.

Ya me habían llegado noticias de que se estaba digitalizando ese trabajo, con el soporte técnico y la colaboración expresa de IBM, pero cuál no sería mi sorpresa cuando en 2007 (la verdad es que ya había aparecido en 2005) veo en publicado en internet todo el Index Thomisticus¡Lo que yo hubiera dado por haberlo tenido a mano diez años antes! Pero, en fin, aunque muchos lectores lo conozcan, creo que lo importante es continuar difundiendo el trabajo de esta hormiga grandiosa: R. Busa. Es muy probable, también, que cualquier experto medievalista se sonría ante mi falta de pericia y de conocimiento. Al fin y al cabo soy sólo un estudioso sobre todo lo referente a ese período histórico.

He encontrado muchas  grandes figuras en mis estudios, pero no cabe duda de que la de Tomás de Aquino es la más destacada y la que más influencia ha tenido posteriormente. También hay otras obras monumentales, que son de consulta básica, para estudiar los siglos XIII y XIV (La Patrología Latina, el Mansi, los Monumenta Germaniae Historica, por citar algunos). Sin embargo, quiero  rendir un homenaje público a Tomás de Aquino a través de uno de sus más geniales investigadores y conocedores: el jesuita Roberto Busa.

  • Su vida transcurrió entre 1913 y 2011. Ha fallecido recientemente en agosto de 2011. Era italiano. Fue uno de los pioneros en el uso de computadoras para el análisis lingüístico y literario. A él le debemos la idea del famoso «clic» y la creación de la lingüística informática. Y lo hizo todo para conseguir una completa lematización de todas las obras de Santo Tomás de Aquino: el Index Thomisticus.
    Nacido en Vicenza, el segundo de cinco hijos, asistió a la escuela primaria en Bolzano y, luego, en Verona y en Belluno. En 1928 entró en el Seminario Episcopal de Belluno, donde fue alumno de Teología de Albino Luciani, el futuro Papa Juan Pablo I. En 1933 ingresó en la Compañía de Jesús. En 1946 se graduó en Filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma con una tesis titulada «La terminología tomista de la interioridad«, publicada en 1949. En esa misma Universidad fue profesor titular de Ontología, Teodicea y Metodología. Más adelante, durante los años 1995 y 2000, fue profesor de Inteligencia Artificial y Robótica en el Politécnico de Milán. Por su investigación fue creado el «Roberto Busa Award«, máxima condecoración del sector.

     

    En 1946 ya había planificado el Index, como una herramienta para realizar búsquedas de texto dentro de la opera omnia de Tomás de Aquino. Desde el año 1949 se le metió en la cabeza la idea de analizar un milllón y medio de líneas y nueve millones de palabras que contiene la obra tomista (frente a las apenas cien mil de la Divina Comedia). Ya había llenado a mano diez mil fichas sólo para inventariar la preposición «in», que él consideraba básica desde el punto de vista filosófico. Buscaba, sin encontrarlo, un modo para poner en conexión cada uno de los fragmentos del pensamiento del Aquinate para confrontarlos con otras fuentes. Fue en ese mismo año cuando se reunió con Thomas J. Watson, el fundador de IBM, y le convenció para ser el patrocinador Index Thomisticus. El proyecto tuvo una duración de unos 30 años. Se publican en la década de 1970 los 56 volúmenes impresos del Index. En 1989 apareció una versión en CD-ROM y en 2005 una versión digitalizada on-line patrocinada por la Fundación Tomás de Aquino y CAEL, cuyo diseño y programación estuvieron a cargo de E. Alarcón y E. Bernot en colaboración con el propio Busa (lo veremos después).
  • Otro excelente trabajo, siempre como continuación y enriquecimiento del genio del padre Busa (que además colaboró directamente en este proyecto), es el realizado por la Fundación Tomás de Aquino, cuyo Presidente, Enrique Alarcón Moreno, profesor de Metafísica en la Universidad de Navarra, es también Director de un ambicioso proyecto, puesto ya en marcha, que incluye online todas las obras de Tomás de Aquino, el Corpus Thomisticum, además de otras cosas interesantes como un potente buscador on-line de bibliografía tomística, las principales ediciones de la obra tomista y un completo índice de enlaces a sitios o webs sobre Tomás de Aquino y su obra.


  • Cuando en 1955 murió Alexander Fleming, el descubridor de la penicilina, un diario milanés tituló: «Lector, detente. Ha muerto Fleming, a quien tal vez también tú le debes la vida». Una invitación análoga podría dirigirse hoy a todos los que en este preciso instante se encuentran ante un ordenador. Si existiera una santidad tecnológica, podría muy bien haber tenido el rostro del padre Busa. Por eso, también tú, lector, detente un momento y haz memoria de este anciano sacerdote, lingüista, filósofo e informático. Si navegas por Internet, lo debes a él. Si saltas de un sitio a otro haciendo «clic» en los enlaces subrayados con color azul, lo debes a él. Si usas el ordenador para escribir correos electrónicos y documentos de texto, lo debes a él. Si puedes leer este artículo, lo debes, lo debemos a él. Y si quieres introducirte en el apasionante mundo de Tomás de Aquino, con las mejores herramientas informáticas, también se lo debes en gran medida a él: a un sencillo jesuita dedicado a santo Tomás de Aquino, a la Informática y a continuar haciendo crecer la cultura humana facilitando el estudio y el conocimiento de aquél fraile dominico que también dedicó su vida entera a estudiar, pensar, escribir, enseñar… y a rezar.

  • De viaje por Estados Unidos, el padre Busa pidió audiencia a Thomas Watson, fundador de la IBM, quien le recibió en su oficina de Nueva York. Al escuchar la petición del sacerdote italiano, movió la cabeza diciendo: «No es posible hacer que las máquinas realicen lo que me está pidiendo. Usted pretende ser más americano que nosotros». El padre Busa entonces sacó de su bolsillo una tarjeta que llevaba el lema de la multinacional acuñado por el jefe —Think, piensa— y la frase: «Lo difícil lo hacemos inmediatamente, lo imposible requiere un poco más de tiempo». Y se lo devolvió a Watson con un gesto de desilusión. Pero Thomas Watson, picado en su orgullo, lo rebatió diciendo: «Está bien, padre. Lo intentaremos. Pero con una condición: prométame que usted no cambiará IBM (acrónimo de International Business Machines) en International Busa machines».
    De este desafío entre dos genios nació el hipertexto, el conjunto estructurado de informaciones unidas entre sí por conexiones dinámicas que se pueden consultar en el ordenador con un toque de ratón. El término hypertext fue acuñado por Ted Nelson en 1965 para referirse a un sistema software capaz de memorizar itinerarios realizados por un lector. Pero la idea se remontaba a antes de la invención del ordenador. Y, como ha documentado bien Antonio Zoppetti, experto de lingüística e informática, quien realmente actuó con el hipertexto, al menos quince años antes que Nelson, fue precisamente el padre Busa.
    Entre Pisa, Boulder (Colorado) y Venecia, el jesuita dio vida a una empresa titánica que duró casi medio siglo, invirtiendo en ella un millón ochocientas mil horas, más o menos el trabajo de un hombre durante mil años con horario sindical; hoy está disponible en Cd-rom y en papel: ocupa 56 volúmenes, con un total de setenta mil páginas y, desde 2005, como también se ha dicho, ya está disponible en internet.
  • En 2006, se inició el proyecto Index Thomisticus Treebank, dirigido por Marco Passarotti, más conocido como Léxico Tomistico Bicultural. Está patrocinado y ubicado en la Universidad del Sacro Cuore de Milán. El LTB (Léxico Tomístico Bicultural) tiene como objetivo el desarrollo de un sistema de entradas léxicas que se corresponden con los lemas de todo el Index. Cada entrada es un informe acerca de los usos morfológicos, sintácticos y semánticos y los valores de los lemas del Index Thomisticus.
    El prestigio internacional adquirido por R. Busa se puede comprobar, por ejemplo, en el hecho de que la Alianza de Organizaciones de Humanidades Digitales (ADHO) otorga el «Premio Busa», que honra a los líderes mundiales en el campo de la informática para las humanidades. El primer premio fue otorgado al mismo Busa en 1998. Más tarde, los ganadores han sido:
    • John Burrows (Australia) (2001)
    • Susan Hockey (Reino Unido) (2004)
    • Wilhelm Ott (Alemania) (2007)
    • José Raben (EE.UU.) (2010)

TINO QUINTANA

Profesor de Ética, Filosofía y Bioética Clínica (Jubilado)
Oviedo, Asturias, España

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