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Bioética

La bioética es la ética aplicada a la conducta debida respecto a la vida humana en el ámbito de la asistencia sanitaria. También contempla sus aplicaciones a ciencias como la biología, la neurociencia, la nanotecnología, IA o la ecología.

Violencias contra las mujeres y Bioética

Violencias contra las mujeres y Bioética 150 150 Tino Quintana

Las violencias contra las mujeres adoptan formas múltiples y variadas en la sociedad actual. Estamos ante comportamientos que se salen por completo de los mínimos morales que constituyen la base de la convivencia y de las sociedades democráticas. Y eso es así porque conculcan de lleno el respeto a la dignidad humana de las mujeres y sus derechos humanos fundamentales. En esto no hay nada que negociar. Tolerancia cero. La violencia contra las mujeres atraviesa de manera transversal, bajo otras formas sutiles, refinadas y subliminales, todas las estructuras de la sociedad actual. Es suficiente ver la mayoría de anuncios de perfumes en TV y en otros medios.

El lector que quiera información reciente la puede encontrar en el IX Congreso Internacional de la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI), de Gijón (Asturias), que ha tenido lugar durante los días 17-19 de octubre de 2016, dedicado expresamente a “Las violencias contra las mujeres. Aspectos socio-estructurales y legales”.

1. UNAS CIFRAS DE ESCÁNDALO, DE VERGÜENZA

Se estima que el 35 % de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de su compañero sentimental o violencia por parte de una persona distinta a su compañero sentimental en algún momento de su vida. Sin embargo, algunos estudios nacionales demuestran que hasta el 70 % de las mujeres ha experimentado violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental durante su vida.

Las mujeres que han sufrido maltrato físico o sexual por parte de sus compañeros tienen más del doble de posibilidades de tener un aborto, casi el doble de posibilidades de sufrir depresión y, en algunas regiones, 1,5 veces más posibilidades de contraer el VIH, en comparación con las mujeres que no han sufrido violencia por parte de su compañero sentimental.

Pese a que la disponibilidad de datos es limitada, y existe una gran diversidad en la manera en la que se cuantifica la violencia psicológica según países y culturas, las pruebas existentes reflejan índices de prevalencia altos. El 43 % de mujeres de los 28 Estados Miembros de la Unión Europea ha sufrido algún tipo de violencia psicológica por parte de un compañero sentimental a lo largo de su vida.

Se estima que, en prácticamente la mitad de los casos de mujeres asesinadas en 2012, el autor de la agresión fue un familiar o un compañero sentimental, frente a menos del 6 % de hombres asesinados ese mismo año.

En 2012, un estudio realizado en Nueva Delhi reflejó que el 92 % de las mujeres comunicó haber sufrido algún tipo de violencia sexual en espacios públicos a lo largo de su vida, y el 88 % de mujeres comunicó haber sufrido algún tipo de acoso sexual verbal (incluidos comentarios no deseados de carácter sexual, silbidos, miradas o gestos obscenos) a lo largo de su vida.

A escala mundial, más de 700 millones de mujeres que viven actualmente se casaron siendo niñas (con menos de 18 años de edad). De estas mujeres, más de 1 de cada 3 o bien unos 250 millones) se casaron antes de cumplir los 15 años. Las niñas casadas no suelen tener la posibilidad de negociar efectivamente unas relaciones sexuales seguras, lo que las hace vulnerables ante el embarazo precoz, así como ante las infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH.

Unos 120 millones de niñas de todo el mundo (algo más de 1 de cada 10) han sufrido el coito forzado u otro tipo de relaciones sexuales forzadas en algún momento de sus vidas. Con diferencia, los agresores más habituales de la violencia sexual contra niñas y muchachas son sus maridos o ex maridos, compañeros o novios.

Se estima que 200 millones de niñas y mujeres han sufrido algún tipo de mutilación o ablación genital femenina en 30 países, según nuevas estimaciones publicadas en el Día Internacional de las Naciones Unidas de Tolerancia Cero para La Mutilación Genital Femenina en 2016. En gran parte de estos países, la mayoría fueron cortadas antes de los 5 años de edad.

Las mujeres adultas representan prácticamente la mitad de las víctimas de trata de seres humanos detectada a nivel mundial. En conjunto, las mujeres y las niñas representan cerca del 70 %, siendo las niñas dos de cada tres víctimas infantiles de la trata.

Una de cada 10 mujeres de la Unión Europea declara haber sufrido ciberacoso desde la edad de los 15 años, lo que incluye haber recibido correos electrónicos o mensajes SMS no deseados, sexualmente explícitos y ofensivos, o bien intentos inapropiados y ofensivos en las redes sociales. El mayor riesgo afecta a las mujeres jóvenes de entre 18 y 29 años de edad.

Se estima que 246 millones de niñas y niños sufren violencia relacionada con el entorno escolar cada año y una de cada cuatro niñas afirma que nunca se ha sentido segura utilizando los aseos escolares, según indica una encuesta sobre jóvenes realizada en cuatro regiones. El alcance y las formas de la violencia relacionada con el entorno escolar que sufren niñas y niños varían, pero las pruebas señalan que las niñas están en situación de mayor riesgo de sufrir violencia sexual, acoso y explotación. Además de las consecuencias adversas psicológicas y para la salud sexual y reproductiva que conlleva, la violencia de género relacionada con el entorno escolar es un impedimento de envergadura para lograr la escolarización universal y el derecho a la educación de las niñas.

Algunas fuentes recientes de información:

2. A LA BÚSQUEDA DE CAUSAS PROFUNDAS

Suele decirse que no existe una explicación integral para la violencia de género. Según la óptica que se aplique, las causas aparentes son tan diversas (cultura, religión, nivel educativo, estrato socioeconómico, circunstancias personales, abuso de sustancias, etc.) que se puede elegir la que más convenga a cada grupo, ideología o interés en función de su punto de vista. No obstante, segmentar el problema suele quedarse en los síntomas y eludir la causa primaria: la pervivencia de la discriminación y del sometimiento. Aun contando con el progreso de las sociedades desarrolladas, mujeres y hombres juegan con reglas distintas y opuestas. Los hombres tienen ventajas por el mero hecho de serlo y, en otras sociedades, ni siquiera hay reglas.

Los males de una sociedad rara vez son culpa exclusiva de fuerzas incontrolables o de agentes sobre los que carecemos de influencia. Por inacción o apatía, todos somos responsables y fallamos a todas las mujeres víctimas de violencias. Las cifras parece que están bajando, bajando irritantemente, porque no desaparecen, pero inciden en una pregunta tremenda: ¿por qué, en pleno s. XXI, tantos hombres consideran que una mujer es una posesión absoluta y perpetua de cuya vida se puede disponer a discreción?

Voy a detenerme un poco en la pregunta anterior. Es muy probable que una de las causas profundas de la violencia contra las mujeres, resida en una arraigada convicción de que la masculinidad del ser humano consiste, entre otras cosas, en ejercer el poder, el dominio, el control y el sometimiento de lo que está a su alrededor. Y una forma de hacerlo es tratar a la mujer como inferior, dominada, sometida y subordinada, o sea, como algo que se puede manipular y poseer a su antojo, como si la mujer fuera suya.

La civilización, la cultura y hasta los discursos políticamente correctos, han barnizado exteriormente esa realidad, pero el afán de dominio y posesión sigue introyectado en cada uno de nosotros convirtiendo habitualmente nuestras relaciones en relaciones de poder, no en relaciones de alteridad (del latín alter, otro). Por este camino ya no sólo es imposible reconocer al otro como “alter”, como diferente; es totalmente imposible reconocer al otro como un igual a mí mismo y como alguien que, desde el respeto y la igualdad, es imprescindible para que yo construya mi identidad personal.

Ese es el camino que impone sobre el otro dominio, sometimiento y posesión. Es radicalmente inmoral e injusto, pero sucede a diario en el plano individual, doméstico, grupal, laboral, social, nacional e internacional. Esto puede explicar por qué la figura masculina del ser humano, el hombre, dominante y autoritario, constituye un enorme poder dominante que impone una especie de pensamiento único, olvidando o desconociendo que lo que predomina en las culturas no es lo homogéneo o las mayorías, sino la diversidad y lo diferente.

Cuando prevalece y predomina esa concepción, entonces salen con claridad las escandalosas y vergonzosas cifras expuestas al inicio de estas páginas: la mujer no es otro ser humano indispensable para que el ser humano sea humano. No. La mujer sigue siendo objeto erótico, comercial, publicitario… algo que se puede dominar, en suma, poseer y discriminar. En lo más profundo de todo está en juego la visión que tenemos de nosotros mismos como individuos y como sociedad. Está en juego el valor del ser humano, el modo de tratarlo, su dignidad y sus derechos fundamentales. Y, en concreto, la vida y la salud de la mujer, es decir, en lo más profundo están latiendo cuestiones de naturaleza bioética: las violencias físicas y psíquicas contra las mujeres.

3. ALGUNAS INICIATIVAS QUE SIGUEN ABRIENDO OTROS CAMINOS

También resulta motivador mencionar iniciativas más cercanas o personalizadas.

1. La valentía de Jineth Bedoya
“Míreme bien la cara hijueputa; míremela porque no se le va a olvidar nunca”, le espetaron a Jineth Bedoya los tres malnacidos que la violaron y la torturaron. No se imaginaban aquellos paramilitares colombianos el efecto bumerán que tendría su acción. Hoy, la periodista, nominada al Premio Nobel de la Paz y activista por los derechos humanos, no deja de encararse con quien haga falta para gritar, según lo afirma Lula Gómez: “La violencia de género es una pandemia mundial”.

“Hace 16 años ese grupo de hombres creyó que me iban a callar. Quiero decirles que potenciaron mi voz, la voz de todas las mujeres del mundo que somos violadas”, señalaba estos días en España con ocasión del Día contra la violencia de género. Para añadir luego, tajantemente: “La violencia de género es una pandemia mundial”.

2. La fuerza expresiva del teatro
Pamela Palenciano es una metralleta en el escenario. Lleva 12 de sus 34 años presentando su monólogo No solo duelen los golpes en todo tipo de espacios: centros culturales, colegios, institutos, asociaciones de mujeres y teatros donde explica su experiencia de maltrato a través de esas imágenes. Así lo cuenta Raquel Vidales en “No aparte la vista: están pegando a una mujer en el escenario”. Dos obras teatrales exponen la violencia machista en toda su crudeza .

Con el estilo de los monologuistas más irreverentes… Pamela va soltando balas contra el machismo, los prejuicios sexistas, los celos, el maltrato, el amor romántico… Hasta que llega un momento en que se transforma en su novio de adolescencia, Antonio, para contar cómo este la violó “con todo el amor del mundo”. Y escenifica, metiéndose en el papel de su maltratador, cómo fue sometida, insultada y golpeada durante los seis años que estuvo con él. Pocas veces se escucha en un teatro un lenguaje más brutal, sin eufemismos, como el suyo. Se oye al público rebullirse en los asientos, como asegura R. Vidales.

En enero de 2017 se estrena Mírame, un texto de Susana Torres, que muestra una violación. ¿Por qué son tan escasos estos temas en el teatro? El director de la puesta en escena, Jesús Cracio, se atreve a responder: “Porque incomodan demasiado. Yo mismo no me encuentro nada bien dirigiendo este espectáculo. Hace que te asalten tus demonios. ¿Quién no ha resbalado alguna vez por la senda del maltrato? Desde el puesto de hombre o desde el puesto de mujer. Y también como padre, madre, hermano, amigo…”. Al público le cuesta mucho emplear el ocio en cosas que produzcan incomodidad…Es un ejercicio de poder machista. Y eso no es fácil de contemplar”, concluye el director.

3. El decálogo de violencia de género de “Público”
Recientemente, tal como lo ha recogido Jennifer Tejada, “La prensa hace autocrítica sobre el tratamiento de la violencia machista”, periodistas de varios medios de comunicación se reunieron en Madrid para ofrecer nuevas propuestas que impulsen la mejora de la calidad informativa en temas de igualdad. Entre otras iniciativas, han elaborado un interesante decálogo de buena conducta.

4. VIOLENCIAS CONTRA LAS MUJERES Y BIOÉTICA

Las violencias contra las mujeres hunden sus raíces en la visión que tenemos de nosotros mismos, en el valor que otorgamos a cada ser humano y, concretamente, en el modo objetivo de tratar la dignidad y los derechos fundamentales de las mujeres. Ahí es donde se reproduce la estatura ética de cada uno y por eso estamos ante un problema netamente bioético. Intentaremos clarificar conceptos, valores, derechos, principios y actitudes morales porque, en el fondo, se trata de esas cuestiones.

1. Es una cuestión de conceptos básicos
La violencia contra la mujer puede definirse como «cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado» (Convencion_Belem_do_Para, art. 1, Brasil 1994).

Por su parte, la Ley Orgánica 1.2004 contra violencia género, afirma en su preámbulo que «La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión» (ver primeras líneas de “exposición de motivos”).

Y, a mayor abundamiento, el citado Convencion_Belem_do_Para clarifica que «la violencia contra la mujer incluye la violencia física, sexual y psicológica», precisando a continuación los siguientes ámbitos y características (art. 2):

a. Que tenga lugar dentro de la familia o unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal, ya sea que el agresor comparta o haya compartido el mismo domicilio que la mujer, y que comprende, entre otros, violación, maltrato y abuso sexual;
b. Que tenga lugar en la comunidad y sea perpetrada por cualquier persona y que comprende, entre otros, violación, abuso sexual, tortura, trata de personas, prostitución forzada, secuestro y acoso sexual en el lugar de trabajo, así como en instituciones educativas, establecimientos de salud o cualquier otro lugar, y
c. Que sea perpetrada o tolerada por el Estado o sus agentes, donde quiera que ocurra.

2. Es una cuestión de valores éticos
Los valores son cualidades que puede interiorizar cada persona. Tienen fuerza y por eso son atractivos, es decir, se les asigna la función de actuar como polos magnéticos que generan una especie de campo de fuerzas que atraen hacia sí estilos de vida, actitudes, opciones y decisiones. Por eso cumplen tres funciones: 1ª) orientar las preferencias morales de los individuos y de los grupos; 2ª) llenar de contenido las normas morales; y 3ª) garantizar un nivel de acuerdo básico en la sociedad para convivir en paz.

Es ilustrativo el conjunto de valores que ya deben estar presentes, desde el comienzo, en todos los planos educativos: «El sistema educativo español incluirá entre sus fines la formación en el respeto de los derechos y libertades fundamentales y de la igualdad entre hombres y mujeres, así como en el ejercicio de la tolerancia y de la libertad dentro de los principios democráticos de convivencia. Igualmente, (…) incluirá, dentro de sus principios de calidad, la eliminación de los obstáculos que dificultan la plena igualdad entre hombres y mujeres y la formación para la prevención de conflictos y para la resolución pacífica de los mismos.» (Ley Orgánica 1.2004 contra violencia género, art. 4.1)

3. Es una cuestión de derechos fundamentales
Tal y como se ha plasmado en la Declaración sobre Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO (arts. 1, 2c, 3), la bioética está directamente emparentada con los derechos humanos puesto que, su cumplimiento, verifica el respeto a la dignidad de las personas como fundamento de cualquier formulación adoptada por la bioética. Los derechos condensan valores éticos en fórmulas jurídicas.

En la violencia contra las mujeres está en juego la dignidad y los derechos humanos fundamentales. Está en juego la bioética. Por eso merece la pena recordar algunos de esos derechos, recogido ya con claridad en la citada Convencion_Belem_do_Para:

«Toda mujer tiene derecho a una vida libre de violencia, tanto en el ámbito público como en el privado» (art. 3). Y en el artículo siguiente se afirma que «Toda mujer tiene derecho al reconocimiento, goce, ejercicio y protección de todos los derechos humanos y a las libertades consagradas por los instrumentos regionales e internacionales sobre derechos humanos. Estos derechos comprenden, entre otros (art. 4):

a) El derecho a que se respete su vida;
b) El derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral;
c) El derecho a la libertad y a la seguridad personales;
d) El derecho a no ser sometida a torturas;
e) El derecho a que se respete la dignidad inherente a su persona y que se proteja a su familia;
f) El derecho de igualdad de protección ante la Ley y de la Ley;
g) El derecho a un recurso sencillo y rápido ante los Tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos;
h) El derecho a libertad de asociación;
i) El derecho a libertad de profesar la religión y las creencias propias dentro de la Ley.
j) El derecho a tener igualdad de acceso a las funciones públicas de su país y a participar en los asuntos públicos, incluyendo la toma de decisiones».

4. Es una cuestión de principios éticos
El cumplimiento de los derechos humanos tiene que basarse en principios éticos que puedan dar cuenta razonada, en el sentido más amplio, de una actuación ética.

1º) Respeto a la persona, que implica:

  • Respeto a la vida de la mujer.
  • Defender su dignidad y su valor como persona.
  • Adoptar medidas legislativas que prohíban toda discriminación contra ella.
  • Eliminar prejuicios sobre su inferioridad.
  • Suprimir la trata de mujeres y la explotación de la prostitución.
  • Elección libre del cónyuge y del matrimonio con pleno consentimiento.
  • Defender los derechos de la mujer y facilitar su acceso a todos los niveles e instancias de toma de decisiones.
  • Defender su derecho a no ser sometida a tratos crueles o degradantes.

2º) Autonomía, que implica: Libertad para ejercer sus capacidades sobre el pensamiento, la vida, las relaciones, la sexualidad, la reproducción, es decir, capacidad de autodeterminación, lo que conlleva entender varios planos: 1º) Autonomía física o capacidad de control sobre su cuerpo; 2º) Autonomía psíquica o capacidad de pensar sus actos y decisiones conforme a su escala de valores sin coacciones internas; 3º) Autonomía económica o capacidad de generar y disponer de ingresos y recursos propios; 4º) Autonomía de decisiones o capacidad para participar en la toma de decisiones que afectan su vida y su colectividad.

3º) Beneficencia, que implica contar con la libre decisión y participación de las mujeres: Para prevenir y erradicar la violencia física, sexual y psicológica contra ellas. Para fomentar la igualdad entre hombres y mujeres, la eliminación de los obstáculos que impiden tal igualdad y la prevención de las violencias.

4º) Justicia, que implica: Igualdad efectiva de derechos, oportunidades y responsabilidades, fomentando la redistribución equitativa de roles en la sociedad y facilitando el acceso de las mujeres a la dirección de las políticas públicas y a la solución de los problemas económicos y sociales en igualdad de condiciones con los hombres.

5º) Protección, que implica la obligación moral de amparar, favorecer, defender y resguardar a cualquier ser humano de un perjuicio o peligro que atente contra su dignidad y sus derechos fundamentales.

La existencia y necesidad de tal principio ético se justifica 1º) por la materia que protege, es decir, la dignidad y los derechos fundamentales de las mujeres, y 2º) por el fundamento que lo sostiene, a saber: la obligación de no hacer mal a nadie, es decir, no esclavizar ni subyugar a ninguna mujer (no-maleficiencia), y la obligación de dar a cada uno lo que le pertenece, o sea, dar a las mujeres su dignidad y sus derechos (justicia).

Asimismo, el cumplimiento de los principios éticos que los sustentan, necesita encuadrarse dentro de un marco ético que les sirva de fundamento y que, en mi opinión, debería configurarse en torno a los siguientes parámetros:

  • La responsabilidad implica la obligación de responder de algo, lleva consigo el deber de respeto, cuidado y protección, y se puede formular así: que el ser humano viva, que tenga vida. Formulado negativamente diría así: no es lícito atentar contra la vida ni la integridad física o psíquica de ningún ser humano o, con otras palabras, no se deben hacer apuestas de acción que pongan en peligro la vida de la humanidad presente ni futura.
  • La humanización implica el deber de orientar las acciones hacia el objetivo de la vida humanamente justa y buena, y puede formularse en el siguiente imperativo: que el ser humano viva bien y dignamente, que haya más vida y sea más digna para todos. Su formulación negativa sería así: no es lícito fomentar la opresión, la pobreza, la desigualdad y la violencia o, en otros términos, es inhumano hacer apuestas de acción que pongan en peligro los derechos fundamentales de las personas o el entorno natural en el que viven.

Es imprescindible conjugar responsabilidad y humanización para hacer efectivos los principios éticos de respeto, beneficencia, autonomía, justicia y protección. Es el marco idóneo para afrontar los desafíos éticos de las violencias contra las mujeres. Como bien ha dicho Edgar Morin, «estamos obligados, individual y colectivamente, a no suprimir a nadie de la humanidad, a defender, proteger y salvar la vida, a salvar la humanidad realizándola…», contando con todas y todos en igualdad de condiciones y posibilidades. Si no se produce un cambio radical al respecto, las violencias contra las mujeres seguirán demostrando que sigue triunfando quien más puede o más paga o más manda o más hipócrita es o más indecentemente inmoral es su interés, su negocio o su gobierno.

Nota: Invito a leer el Protocolo de atención a las mujeres víctimas de violencia de género 2016 (Asturias 2016). El segundo capítulo está dedicado a los principios éticos que deben guiar la actuación profesional.

5. Es una cuestión de actitudes morales
La eliminación definitiva de las violencias contra las mujeres y la difusión de las relaciones de alteridad, exige un esfuerzo global de enorme magnitud en todos los planos de la vida. El cambio sólo será real cuando una mayoría lo asuma personalmente y lo aplique en todos ámbitos de la vida diaria: como esposos o parejas; como padres; como empleados; como directivos o empresarios; como profesores, médicos y jueces; y como políticos. Y añadir a todo ello que, a igual trabajo, igual salario. ¡¡Qué raro suena aún esto último!!

Pero para atacar la raíz de la violencia, desde la más extrema a la de baja intensidad, se requiere un radical cambio colectivo. Y solo será posible si cada individuo lo asume personalmente, como un imperativo moral, al tiempo que la sociedad lo convierte en norma de aplicación general. En resumen, se impone un cambio de actitudes, de disposiciones, en suma, de virtudes morales. La virtud hay que adquirirla para que acabe formando parte de la personalidad de cada uno, de su manera de ser, de su carácter o ethos. Las virtudes se adquieren con la práctica, a partir de hábitos, o sea, repitiendo continuamente actos moralmente valiosos que producen “areté” del griego “excelencia”. Algunas de ellas para el tema que nos ocupa pueden ser:

  • La sensibilidad: disposición positiva para percibir, sentir y compartir los problemas de los demás, reaccionando emocionalmente ante ello y buscando soluciones.
  • La reciprocidad: disposición positiva para ponerse en el lugar del otro y corresponder del mismo modo a un determinado comportamiento ajeno.
  • La solidaridad: disposición positiva para adherirse al problema, la causa o la vulnerabilidad de los demás, y comprometerse a cambiarlo o transformarlo.
  • El respeto: disposición positiva para defender, proteger y promover la dignidad humana y los derechos fundamentales, denunciando su conculcación.
  • La tolerancia: disposición positiva para reconocer y respetar las ideas, creencias y prácticas de los demás, cuando son diferentes o contrarias a las propias.

6. Y es una cuestión de compromisos efectivos

Las mujeres llevamos muchos años planteando que hemos sido invisibilizadas como sujeto histórico y sobrevisibilizadas coma cuerpo para otros. Por lo tanto, cambiar esta conformación de las mujeres es fundamental. Y para cambiarla es necesario entender que las representaciones de las mujeres no son naturales sino construidas y que no favorecen nuestra constitución en sujetos; que son representaciones colectivas que reeducan permanentemente y de manera casi inconsciente a todas las mujeres. Así escribe M. Lagarde, que añade lo siguiente: «La libertad afirmada es ser libre; es la libertad que se afirma en la vida del propio sujeto y esto para las mujeres es una transformación radical porque desde la cultura moderna se nos ha dicho que somos libres, pero no hemos podido estar libres ni ser libres».

La construcción social del sujeto siempre se expresa como resistencia a la dominación. En la actualidad es un concepto relegado, pero resistir es un hecho de libertad. Y ¿resistir a qué?, sigue diciendo Lagarde, «resistir la dominación sobre nuestra personalidad que incluye el cuerpo, subjetividad, pensamientos, acciones…».

Son pensamientos y convicciones que conducen a compromisos, es decir, a empeñar la propia palabra y a contraer obligaciones concretas de carácter ético, educativo, jurídico, judicial, político, en todos los órdenes de la vida y en todos los ámbitos del planeta, por encima de ideologías, creencias y culturas. Son compromisos de carácter bioético, porque en las violencias contra las mujeres está en juego la vida y la salud, la dignidad y los derechos de más de media humanidad. Está en juego el mismo ser humano.

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Malvivir como cobayas: sin igualdad no hay justicia ni ética ni bioética

Malvivir como cobayas: sin igualdad no hay justicia ni ética ni bioética 150 150 Tino Quintana
La desigualdad existente entre los países ricos del Norte y los países pobres del Sur respecto a la protección de la salud, el tratamiento de la enfermedad y las investigaciones y experimentos biomédicos en seres humanos, es enorme y radicalmente injusta.

En el Sur o, mejor dicho, en el «Último Mundo» (aunque esto no sea sólo cuestión de meridianos ni de kilómetros) se hace evidente, sobremanera, el desequilibrio sanitario de la sociedad mundial y el negocio en que se ha convertido el cuidado de la salud y la atención a la enfermedad. Es un escándalo que pone del revés la justicia, el derecho, la ética y a la bioética, porque sin igualdad no hay justicia ni ética ni bioética.

1. POBRES Y, ADEMÁS, «COBAYAS» DE LOS RICOS

En esas latitudes no sólo se vive muy mal, extremadamente mal, sino que, además, las personas son tratadas frecuentemente como «cobayas» al servicio del Primer Mundo.

Según informes de la ONU del año 2003, más de 30 millones de personas están infectadas con el VIH en el África subsahariana. En Botswana, por ejemplo, el 40% de las mujeres están infectadas por VIH, y en Lesotho lo está un tercio del total de la población. Por falta de medicamentos antirretrovirales, 3 millones de africanos mueren cada año de SIDA. Pero es el caso de que en Kenya, y bajo la responsabilidad de la Universidad de Washington, se realizaron, a finales de la década de los 90 del siglo XX, estudios clínicos para observar la evolución de la enfermedad del SIDA. Con la excusa de que habrían muerto igualmente, se sometió a centenas de kenyatas a pruebas complementarias para analizar cómo se iba deteriorando su salud, a medida que avanzaba la infección, sin ofrecerles nunca el tratamiento que podría haberla detenido. Conviene recordar, por cierto, que las enfermedades tropicales están olvidadas. Del total de 1.393 medicamentos comercializados entre 1975 y 1999, por ejemplo, sólo se destinaron 13 (el 1%) al tratamiento de una enfermedad tropical.

Unas 200 familias de Kano, al norte de Nigeria, aseguran que su país fue en 1996 un laboratorio donde utilizaron a sus hijos como cobayas. A principios de aquel año, una epidemia de cólera, meningitis y otras enfermedades, asoló el norte del país. La multinacional farmacéutica Pfizer (la inventora de la Viagra) envió allí a sus representantes, que eligieron 200 niños, tras prometer a sus padres que los curarían, suministrando a 100 de ellos un medicamento llamado Trovan y a los otros 100 un antibiótico de la familia de las quinolonas. Murieron 11 niños y otros muchos sufrieron graves efectos secundarios. Dos semanas después, Pfizer desmanteló su dispositivo y se marchó sin dar ninguna información. Poco después, The Washington Post sacó el caso a la luz pública y desveló que el ensayo se había realizado en condiciones ilegales. Hubo incluso uno de sus médicos investigadores que declaró que las pruebas habían “violado las normas éticas”, pero fue despedido inmediatamente, aunque la empresa alegó que tal médico no tenía relación con el experimento. En 2002 Nigeria llevó a Pfizer a los tribunales. La empresa ofreció 55 millones de euros a las familias para evitar el juicio. El caso ha sido objeto de la novela “El jardinero fiel”, de John Le Carré, llevada luego al cine y ganadora de varios Oscar.

David Rothman, en su estudio “La vergüenza de la investigación médica”, publicado en The New York Review of Books (30.11.2000) demostró que, en 15 de los 16 ensayos clínicos realizados en varios países pobres para estudiar un método más económico de prevenir la transmisión del virus del SIDA durante el embarazo, las mujeres de los grupos de control recibieron un placebo en vez del tratamiento con AZT que evita la transmisión maternofetal del virus. La validez científica de los grupos de control no justifica, en este caso, la discriminación negativa del grupo de mujeres afectadas.

El 13 de septiembre de 2011, la Comisión Presidencial para el Estudio de Asuntos de Bioética de EE.UU., presentó los resultados de su investigación sobre los estudios realizados por el Servicio de Salud norteamericano en Guatemala, donde colaboraron funcionarios y altos cargos civiles y militares de Guatemala. El informe lleva por título “Éticamente imposible: Investigación sobre enfermedades de transmisión sexual en Guatemala desde 1946 hasta 1948” (Ethically impossible. STD Research in Guatemala from 1946 to 1948) . Durante esos años se inocularon enfermedades de transmisión sexual a poblaciones vulnerables sin contar nunca con su consentimiento. Aquellos seres humanos fueron simples cobayas, su integridad física fue despedazada y su dignidad pisoteada en nombre de la ciencia.

Y, en fin, hace pocas fechas se ha revelado queque el Pentágono experimentó un fármaco israelí en niños en el sur de Túnez buscando la cura para una misteriosa enfermedad que afectó a soldados de EE.UU. en la Guerra del Golfo. El experimento en estos niños “cobayas”, que recibían a cambio 50 dinares, constituye un delito de Estado en la legislación tunecina.

2. UN DESEQUILIBRIO MORTAL: EL 10/90

Médicos sin Fronteras publicó en 2001 un informe titulado Desequilibrio Mortal. El informe concluye que las enfermedades que afectan principalmente a los pobres se investigan poco y las enfermedades que afectan sólo a los pobres no se investigan nada, a pesar de que incidan de forma grave o mortal en millones de personas potencialmente curables. Algunas de estas no tienen hoy opción terapéutica, como la fase crónica de la enfermedad de Chagas, una infección que afecta a millones de personas en Latinoamérica con tasa muy altas de mortalidad.

En ese sentido, el escandaloso desequilibro de riqueza muestra que el 20% de la población mundial disfruta y malgasta el 80% de la riqueza del planeta, y el 80% de la población malvive y muere con el 20% restante de los recursos. Aún es mucho peor respecto a la disponibilidad de medicamentos: el 90% de los recursos sanitarios son dedicados a investigar las enfermedades que afectan al 10% de los enfermos del Primer Mundo, y sólo un 10% se dedican a investigar las enfermedades que afectan al 90% de los enfermos del Tercer Mundo o, como ya hemos dicho, el «Último Mundo». Ese es el «Desequilibrio Mortal 10/90».

3. EXPLOTACIÓN DE RECURSOS NATURALES PARA MEDICAMENTOS

El 17 de febrero de 2006, el periódico inglés The Independent publicó una noticia que confirma la abusiva actuación de las compañías farmacéuticas respecto a los países pobres y, en concreto, a los de África . El artículo denuncia que dichas compañías recorren desde hace años el continente africano en busca de recursos naturales aprovechables para su industria y los explotan en su propio beneficio haciendo caso omiso de la convención de la ONU sobre la biodiversidad y la soberanía de cada país sobre sus recursos naturales.

La compañía farmacéutica SRPharma utilizó una micobacteria, descubierta en Uganda en los años setenta, para desarrollar un medicamento para tratar las enfermedades víricas crónicas, incluida la infección por VIH/SIDA. El director general de SRPharma reconoció que su compañía no ofreció a Uganda ninguna compensación económica, no respetó la legislación internacional sobre protección de la biodiversidad, y tampoco permitió a Uganda utilizar el medicamento fabricado para tratar a los enfermos ugandeses. El director general de SRPharma se queja, además, de que el medicamento no generó los beneficios esperados, pero se calla que atrajo 20 millones de dólares para desarrollarlo.

La casa Bayer, por su lado, se ha beneficiado del descubrimiento de una cepa bacteriana en el lago Ruiru, Kenya, a partir de la que ha fabricado un medicamento para tratar la diabetes (Precose o Glucobay). Este medicamento ha generado más de 380 millones de dólares en ventas. Bayer admitió los hechos y se defendió diciendo que el origen del medicamento es la cepa bacteriana de Kenya, pero el producto final, el medicamento, es completamente distinto. En resumen, Bayer ha patentado el medicamento, pero no la cepa bacteriana.

4. MEDICAMENTOS: ¿LA BOLSA O LA VIDA?

Millones de personas podrían sobrevivir a la enfermedad o mejorar sus condiciones de vida si dispusieran de los fármacos básicos necesarios en cantidad y calidad. Es una afirmación esperanzadora y cierta. Sin embargo, parece más importante la bolsa que la vida. Según datos de la OMS, un tercio de la población mundial no tiene acceso a los medicamentos que necesita porque o no puede comprarlos o no existen en sus respectivos mercados. La realidad es que se trafica con los medicamentos, por carecer de los principios activos o por estar adulterados o por ser inaccesibles a causa de su precio. Este negocio causa la muerte de más de 200.000 personas al año en los países pobres, es decir, la salud se ha convertido en un negocio multimillonario y los avances de la investigación farmacológica están preferentemente al servicio de la salud de los ricos. Hay enfermedades de los pobres y hay enfermedades propias del Sur, de los pobres.

Estamos ante otra nueva forma de colonialismo o de imperialismo, una manera de comprenderse a uno mismo basada en el poder, el dominio, el abuso y la utilización del otro como objeto de intercambio, como pura mercancía para experimentar e investigar en beneficio de quienes tienen el poder y el dominio. Mientras tanto, toda esa multitud de «otros» van siendo olvidados y eliminados en silencio, porque no tienen voz propia. Hay muchos y loables compromisos para luchar contra este fatal desequilibrio, trabajando in situ o sensibilizando conciencias y «bolsillos». Pero la influencia de las grandes multinacionales es arrasadora.

Y, sin embargo, estamos convencidos de que el derecho a la vida, como soporte básico de los derechos de la persona, debe prevalecer sobre todos los demás derechos, incluido el derecho a la propiedad y al libre comercio, que debería estar siempre subordinado y al servicio del derecho a la vida y a la protección de la salud, porque lo que está en juego es la defensa de la dignidad de cada persona y, en particular, la de los más desfavorecidos. Cualquier programa nacional o internacional, cuyo objetivo sea el bien común, tendría que estar basado en el establecimiento de la justicia, mucho más cuando se trata de los que malviven desprovistos de equidad en cuestiones de salud. Lo contrario lleva consigo ignorar el principio primum non nocere e implantar la desigualdad en el acceso a los recursos, dos modos de actuar que están en las antípodas de la medicina y de la bioética.

5. MEDICALIZACIÓN PELIGROSA Y MORTAL

En contraste con la situación anterior, es oportuno traer aquí algunos acontecimientos que tuvieron lugar en nuestro «Primer Mundo», invadido con sofisticadas innovaciones técnicas y afortunado conocedor y defensor de los derechos de los pacientes. El Dr. Benjamín González Miranda, amigo de siempre, me ha facilitado mucha información con su  libro La medicalización de la vida. Madrid, 2010.

En septiembre de 2004, el medicamento Vioxx, un analgésico y antiinflamatorio de la empresa Merck, se retiró del mercado después de constatar que sus efectos secundarios estaban asociados a graves riesgos de problemas cardiovasculares, sobre todo infartos de miocardio e ictus. Se calcula que sólo en EE.UU. puede haber causado entre 80.000 y 140.000 casos de infarto de miocardio, aparte de un número probablemente similar de ictus y otros graves efectos adversos.

Otro caso conocido es el del fármaco Lipobay, un hipolipemiante, retirado por rabdomiolisis e insuficiencia renal en 2001 tras provocar la muerte de más de 100 personas, según declaraciones del propio laboratorio Bayer, que había gastado más de 20.000 millones de las antiguas pesetas en marketing para comercializarlo. Lo más llamativo es que se concedió más espacio informativo al volumen de pérdidas económicas que a los peligrosos efectos secundarios del medicamento. Bayer admite que comercializó Lipobay conociendo el riesgo de las graves reacciones adversas. Sus mortales consecuencias se descubrieron por un estudio sobre 12.000 pacientes, una vez que el medicamento estaba ya en circulación.

En el año 2001, la industria farmacéutica norteamericana fue la más rentable. Diez compañías del sector se encontraban entre las 500 mayores empresas estadounidenses, según la lista elaborada cada año por la revista Fortune. Esas diez compañías ganaron durante el citado año 37.200 millones de dólares, 9.200 millones más que en 2000. Aumentaron un 32%, sus beneficios mientras que, en 2001, las ganancias de las 490 compañías restantes disminuyeron, como media, un 53% con respecto al año anterior. Pero téngase bien en cuenta que, en el año 2004, por ejemplo, la empresa Pfizer obtuvo una tasa de ganancias del 22% del total de sus ventas, es decir, 53 millones de dólares. Y aún hay más. De acuerdo al informe de “Pharma 2020. From vision to decision” , la industria farmacéutica mundial seguirá creciendo: las ganancias en 2011 llegaron a 1,08 billones de dólares y se expandieron con un crecimiento anual del 7,8%.

La medicalización y el consumismo sanitarios generan nuevas necesidades, y enfermedades ficticias, obligando así a detraer recursos potencialmente aplicables a otras prioridades de la vida y de la salud, tanto en el caso de individuos como de las sociedades. En ese sentido, la pésima salud de la mayoría de la Humanidad, que debería tener prioridad indiscutible a la hora de buscar soluciones, tiene que ver en buena medida con ese planteamiento cada vez más consumista, netamente utilitarista e injusta, en que va incurriendo gradualmente la Medicina occidental como industria de la salud.

Todo lo anterior conlleva una seria crítica a la bioética “principialista”. Y así, por ejemplo, la tendencia actual a exaltar el principio de autonomía, entendido como ejercicio exclusivo de la libertad individual y paradigma de la vida independiente, suele olvidar a menudo valores tan cruciales como la solidaridad y la dependencia. Más aún, esta bioética incurre en un peligroso reduccionismo cuando interpreta la justicia como algo que se puede parcelar según cada contexto geográfico. Así es como se justifican enormes presupuestos en los países del Norte para tratar las «consecuencias de la buena vida», frente ridículos presupuestos para abordar «las causas de la mala vida» en África o Latinoamérica, por ejemplo. En tal estado de cosas se ha normalizado una especie de estrabismo ético que impide mirar a la vez la contradicción entre desigualdad y justicia. Respetar los derechos de cada uno y la dignidad humana de cada uno es “dar a cada uno lo suyo” (Ulpiano, s. I d. C), o sea, es lo justo. Por eso sin igualdad no hay justicia, ni ética, ni bioética.

6. BIOÉTICA DE LA INVESTIGACIÓN BIOMÉDICA

El progreso de la medicina se basa en la investigación que, en último término, incluye estudios en seres humanos, como dice el artículo 5 de la Declaración de Helsinki. Sin embargo, es evidente la instrumentalización de muchas personas en nombre del progreso científico. «El bienestar de la persona que participa en la investigación debe tener siempre primacía sobre todos los otros intereses» (art.6). Ello supone respetar un conjunto de principios éticos entre los que destacan la cientificidad del proyecto de investigación, la evaluación de los riesgos y beneficios, la evaluación y seguimiento del proyecto por parte de un comité de ética y, sobre todo, el consentimiento libre e informado de la persona que participa en la investigación, así como su facultad indiscutible de retirarlo libremente.

La Declaración condensa así esos principios: «En la investigación médica, es deber del médico proteger la vida, la salud, la dignidad, la integridad, el derecho a la autodeterminación, la intimidad y la confidencialidad» (art.11). El respeto a esos principios éticos, que protegen otros tantos valores básicos, impulsará a construir un mundo basado en la igualdad y la justicia. Porque, recuérdese, sin igualdad no hay justicia, ni ética, ni bioética. La primacía de la persona por encima de cualquier otro interés no es sólo un bello discurso. Debería ser un principio ético crítico, efectivo, proactivo y universal de facto. Lo contrario es pura guasa discursiva y literaria.

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Epistemología en Bioética Clínica

Epistemología en Bioética Clínica 150 150 Tino Quintana

Del griego episteme (conocimiento) y logos (tratado), viene a significar estudio del conocimiento, una rama de la filosofía que estudia el fundamento, los límites y la metodología del conocimiento. Junto a la metafísica, la lógica y la ética, ha sido objeto de estudio por la mayoría de los filósofos.

Para hablar de epistemología en bioética clínica, puede servirnos la definición de león Olivé: «la disciplina que analiza críticamente las prácticas cognitivas, o sea, aquellas mediante las cuales se genera, aplica y evalúan diferentes formas de conocimiento». A lo largo de esta entrada se intenta clarificar cuáles son esas «prácticas cognitivas» que generan tales «formas de conocimiento».

Conviene recordar, no obstante, que intensificar la epistemología científica a costa del contacto interpersonal, es decir, descuidando o subordinando el conocimiento proporcionado de las relaciones personales y, en concreto, de las personas enfermas, es un craso error.

Más información en Stanford Encyclopedia of Philosophy e Internet Encyclopedia of Philosophy

El artículo completo de esta entrada del blog puede verse en Epistemología en bioética clínica

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Bioética para el siglo XXI

Bioética para el siglo XXI 150 150 Tino Quintana

Es indudable que la bioética se ha consolidado como disciplina, pero está aún lejos de contar con unanimidad. Quizá no se consiga nunca porque, de hecho, lo que hay son bioéticas, en plural, y eso es una riqueza que le pertenece constitutivamente.

Conviene subrayar, no obstante, que hay un espacio común donde se comparte el respeto universal a la dignidad humana y a las obligaciones éticas derivadas del cumplimiento de los derechos humanos en lo que respecta a la protección y el cuidado de la vida.

A ese espacio común y compartido se le puede llamar bioética básica o mínima o cívica o universal… a diferencia de los planteamientos de fondo provenientes de cada cultura o cosmovisión y a diferencia, también, de la configuración que adquiere esa bioética básica ante los problemas éticos que suscitan las tecnologías respecto a la vida.

Tampoco está teniendo la bioética el mismo grado de desarrollo en el plano clínico, que en el de las organizaciones sanitarias o que en la biopolítica, pero lo cierto es que continúa difundiéndose a lo largo y lo ancho del mundo. Es útil ver sus perspectivas de cara al siglo XXI.

El artículo completo de esta entrada del blog puede verse en Bioética S.XXI

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Juridificar la bioética

Juridificar la bioética 150 150 Tino Quintana

Manuel Atienza, publicó en 1998 un artículo titulado Juridificar la bioética con el propósito de mostrar que «hay un tipo de conflicto jurídico cuya resolución consiste justamente en ponderar principios contrapuestos y que, para tratar con esos casos, se ha ido desarrollando una cierta metodología que podría resultar también de utilidad para la aplicación a los casos concretos de los principios de la bioética».

De este modo, ha quedado claro que hay una interacción dialéctica entre la bioética y el derecho, puesto que «el derecho es una prolongación de la moral, un mecanismo para positivizar la ética. Vistas así las cosas, la idea de ‘juridificar la bioética’ no parece fácilmente discutible».

Para más información véase la Enciclopedia de Bioderecho y Bioética

El artículo completo de esta entrada del blog puede verse en Juridificar la bioética

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Bioética en las Universidades

Bioética en las Universidades 150 150 Tino Quintana

Un indicador importante para medir la presencia y la incidencia de la Bioética en España (véase Bioética en España -1- y Bioética en España -2-) es conocer su grado de implantación en nuestras Universidades. Los centros universitarios condicionan en gran medida la amplitud y la calidad del conocimiento y de la investigación, tanto de las generaciones actuales como, principalmente, de las generaciones futuras.

Hay actualmente en España 76 Universidades de las que 50 son públicas, 19 privadas y 7 de la Iglesia Católica. Vamos a echar un vistazo sobre lo que estamos buscando siguiendo esa misma distribución de Universidades, haciendo hincapié en los estudios de Grado y Postgrado. Sin embargo, intentaremos ver antes qué hay y cómo está la docencia de la Ética en nuestros centros universitarios.

Conviene tener en cuenta que no se ofrece aquí un estudio exhaustivo al respecto, sencillamente porque no dispongo del tiempo ni de los recursos necesarios para hacer un trabajo detallado y riguroso sobre el tema. Intento solamente ofrecer una lectura cuidadosa y lo más ajustada posible a la realidad. Hay otros centros académicos que no cito. He delimitado el trabajo a la información online sobre Universidades en España.

Para abrir el apetito se puede leer el artículo de Mª Casado, La enseñanza de la Bioética en las Universidades españolas (Revista de Bioética y Derecho, Nº 17,2009).

1. PRESENCIA DE LA ÉTICA: CARACTERÍSTICAS GENERALES

Hablando con propiedad le corresponde al Grado en Filosofía impartir la Ética como disciplina académica, y así sucede en todas las Universidades que cuentan con tal área de conocimiento, bien sea con su denominación habitual (“Ética”, “Ética General”, “Ética fundamental”, “Filosofía moral”, “Teorías éticas”, por ejemplo) o con otras denominaciones como “Ética aplicada”, “Éticas contemporáneas”, “Filosofía moral y política”, “Filosofía y Desarrollo Moral y Cívico” o “Ética, Racionalidad y Democracia”, por ejemplo.

1.1. Una presencia desigual de la ética

La Ética está presente en 74 de nuestras Universidades, no aparece para nada en 2 Universidades (o al menos yo no la he sabido encontrar) y, además, en otras 26 (18 públicas y 8 privadas) su presencia ha quedado reducida a no más de tres áreas temáticas. Llama la atención que eso no suceda en ninguna universidad eclesiástica, pues en todas ellas está presente en un alto número de áreas de conocimiento.

Es asimismo significativo que el crecimiento del número de titulaciones del ámbito científico-técnico que incluyen en sus planes de estudio la asignatura “Ética de la Ciencia y la Tecnología”. Algunos ejemplos son la asignatura de “Derecho y Ética en Biociencias” impartida en los Grados de Biología, Biotecnología, y Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad del País Vasco; las asignaturas de «Ética y Bioética» y de «Bioética Avanzada» en el Grado en Biotecnología de la Universidad Francisco de Vitoria; la asignatura «Principios Jurídicos Básicos, Deontología e Igualdad» que se imparte en la Escuela Superior de Ciencias Experimentales y Tecnología de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid; y la Cátedra de Ética y Valores en la Ingeniería de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía de la Universidad Politécnica de Madrid.

1.2. La transversalidad de la ética

Nos referimos con esta expresión a la presencia de la ética atravesando de uno a otro lado todas mayoría de las áreas de conocimiento. Ello obedece a la naturaleza misma de la Ética, es decir, al hecho de ser un componente indisociable del ser humano que atraviesa toda su experiencia vital otorgándole un sentido acerca de la bondad, la justicia y la felicidad de su existencia cotidiana: hablamos ahí de la ética utens, como decían los clásicos. Pero hay también una ética docens, presente en el mundo académico, donde la transversalidad se plasma de dos maneras: como asignatura común a todas las titulaciones o bien como asignatura aplicada (“éticas aplicadas”) a un determinado ámbito de conocimiento. Llamaremos a la primera “transversalidad general” y a la segunda “transversalidad específica”. 

La «transversalidad general« se da en todos los centros universitarios, salvo aquellos donde no he encontrado ni rastro de la ética, atravesando una mayor o menor cantidad de Grados y Postgrados en función de los estatutos académicos de cada Universidad. Hay varios ejemplos muy significativos:

  • La Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (centro público) ofrece un grado muy alto de transversalidad general, puesto que está presente en la práctica totalidad de Grados y Postgrados (en este caso es la Bioética, como se verá más adelante). Se imparte en los estudios de Ciencias Sociales y Jurídicas, Ingenierías y Humanidades. Es también común en este centro docente unir la Deontología con los Principios Jurídicos Básicos y, sobre todo, con el Principio de Igualdad, dando así lugar a una asignatura llamada “Deontología Profesional, Igualdad y Principios Jurídicos Básicos”, que es exclusiva de esta Universidad.
  • En la Universidad Europea de Madrid (centro privado) está presente en la gran mayoría de sus 24 áreas docentes bien sea bajo el término de Ética” o con la denominación de “Ética Jurídica”, “Ética y Deontología profesional” o “Ética y Legislación Profesional”, entre otras. La transversalidad responde de este modo a uno de los objetivos que caracteriza el plan de Responsabilidad Social de este centro: “Hacer de la formación en valores una clave transversal en el proceso formativo”.
  • Lo mismo se puede decir de la Universidad San Pablo-CEU de Madrid (centro privado) respecto a la transversalidad general de la Ética especialmente en los Grados y Dobles Grados de Derecho, Ciencias Criminológicas y de Seguridad, Ciencias Políticas, Educación Infantil y Primaria, Comunicación y Publicidad.
  • Algo muy parecido podríamos decir de la Universidad de Navarra (centro eclesiástico) que la imparte bajo el nombre de “Ética”, Ética General” o “Deontología Profesional” en los Grados y Dobles Grados de Biología, Química, Bioquímica, Derecho, y Administración y Dirección de Empresas, por ejemplo.
  • Hemos dejado conscientemente para el último lugar la Universidad de Deusto (centro eclesiástico). Es la única Universidad que cuenta con un módulo docente de Ética, denominada genéricamente como Ética I y Ética II, desarrollado con amplitud y variedad de contenidos. Se imparte como materia común, o sea, con “transversalidad general”, en todas las áreas de conocimiento y conforme a la siguiente distribución de contenidos (sirva como ejemplo el Grado en Humanidades):

1.3. La aplicabilidad de la ética o las “éticas aplicadas”

Tal como indica su denominación, cuando la ética acota o delimita su campo a una determinada parcela de la vida o del conocimiento, se dice que estamos hablando de “Éticas Aplicadas”, un tema éste que sigue siendo discutido pero que, al mismo tiempo, es habitual utilizar en el sentido antes expuesto. Por eso, porque la ética se puede concretar o referir a un ámbito concreto de la vida, el conocimiento o la investigación, decimos también que podemos hablar de la transversalidad específica de la ética.

  • Ante todo la Universidad de Comillas de Madrid (centro eclesiástico) a quien le cabe el prestigio de impartir Ética no sólo en la práctica totalidad de sus titulaciones, sino con el mayor grado de diversidad o “aplicabilidad” en función del tipo de Grado, Máster o Especialidad de la que se trate: “Ética Profesional”, “Éticas Legales y secreto profesional”, “Ética y religión”, “Ética de la cooperación internacional”, “Ética empresarial”, “Ética de la empresa en los negocios internacionales”, “Ética del marketing y responsabilidad social corporativa”, “Ética y Responsabilidad Social de la Empresa”, “Ética financiera”, “Ética corporativa”, ” Ética y Civilizaciones, Interpretación Ética”, “Ética de las profesiones jurídicas”, “Ética Profesional y Legislación Sanitaria”, “Ética de la Ingeniería”, “Ética de la Gestión informática”…
  • Es también significativo, por ejemplo, la presencia de la ética aplicada en: 1º) Trabajo Social en 20 Universidades Públicas y 1 Privada; 2º) Periodismo en 18 Universidades (7 públicas, 10 privadas y 1 eclesiástica), así como en los numerosos Grados relacionados con Comunicación y Publicidad. ); 3º) Administración y Dirección de Empresas en 13 Universidades (4 públicas, 4 privadas y 5 eclesiásticas); 4º) Terapia Ocupacional en 10 Universidades (8 públicas, 1 privada y 1 eclesiástica); 5º) Educación Social en 9 Universidades (6 públicas, 2 eclesiásticas y 1 privada); y 6º) Criminología en 8 Universidades (3 públicas, 3 privadas y 2 eclesiásticas).

En la Universidad de Navarra (eclesiástica) hay una proporción entre transversalidad general y específica. La primera se imparte bajo el nombre de “Ética”, Ética General” o “Deontología Profesional” en los Grados y Dobles Grados de Biología, Química, Bioquímica, Derecho, y Administración y Dirección de Empresas, por ejemplo. La segunda suele adjetivar la denominación genérica de Ética o Deontología Profesional en diversas áreas de conocimiento: Deontología publicitaria, Deontología periodística, Deontología jurídica y práctica forense, Deontología de la comunicación audiovisual o Ética de la actividad económica y empresarial, por ejemplo.

1.4. Ética y Deontología Profesional

La trilogía “Ética-Deontología-Legislación”, articulada en función del ideario formativo de cada centro universitario, está presente en la mayoría de Grados y Postgrados que se imparten en el área temática de “Ciencias de la Salud”:

  • Medicina: 28 públicas, 8 privadas y 3 eclesiásticas.
  • Enfermería: 33 públicas, 7 privadas y 4 eclesiásticas.
  • Psicología: 7 públicas, 8 privadas y 2 eclesiásticas.
  • Odontología: 8 públicas y 4 privadas.
  • Farmacia: 4 públicas, 4 privadas y 2 eclesiásticas.

Lo mismo sucede en los Grados de Fisioterapia, Logopedia, Podología, Terapia Ocupacional, Nutrición Humana y Dietética, Óptica y Optometría, así como en otras titulaciones conocidas por los nombres de “Biomedicina” “Ciencias Biomédicas”  e “Ingeniería Biomédica”. Bajo ese concepto suelen incluirse también los títulos de Biología y Veterinaria.

2. PRESENCIA DE LA BIOÉTICA COMO DISCIPLINA

Está presente en 50 Universidades (35 públicas, 9 privadas y 6 eclesiásticas). Se distribuye básicamente en dos áreas de conocimiento: las que ponen el objeto de la Bioética en la vida humana, y las que lo ponen en la vida en general o biosfera. La primera es la que recoge el sentido más convencional o estándar de bioética y está referida expresamente a las ciencias de la vida, mientras que la segunda amplía su campo al resto de los seres vivos o a la biosfera en su más amplio sentido.

2.1. Ética y vida humana: el significado convencional de Bioética

Es evidente que la Bioética se ha desarrollado como disciplina universitaria, principalmente, en el ámbito de las llamadas ciencias de la salud que hemos enumerado en el párrafo anterior. Tampoco cabe duda de que entre todas esas ciencias la Bioética se ha difundido sobre todo en Medicina y Enfermería, aunque también está presente en otras materias tal como sigue:

  • Medicina: 19 Universidades (13 públicas, 4 privadas y 2 eclesiásticas)
  • Enfermería: 12 Universidades (7 públicas, 3 privadas y 2 eclesiásticas)
  • Odontología: 4 Universidades (3 públicas y 1 privada)
  • Fisioterapia: 4 Universidades (2 privadas y 2 eclesiásticas)
  • Podología: 4 Universidades (2 públicas, 1 privada y 1 eclesiástica)
  • Terapia Ocupacional: 3 Universidades públicas
  • Farmacia: 1 Universidad privada
  • Psicología: 1 Universidad privada
  • Genética: 1 Universidad pública
  • Nutrición y Dietética: 1 Universidad pública

La Bioética también está presente en otras asignaturas referentes a la vida y la salud que reciben otras denominaciones en 6 Universidades Públicas: Medicina Básica y Experimental (1), Ingeniería Agroalimentaria (1), Ingeniería Biomédica (2) y Ciencias Biomédicas (2). Llama la atención que aparezca también en el Grado de “Ciencias de la Actividad Física y del Deporte” que se imparte en una Universidad eclesiástica. Hay que mencionar, en particular, la presencia de la Bioética en algunas Universidades públicas:

  • Oviedo: Filosofía, Medicina y las siguientes asignaturas: “Bioética en el avance de la investigación biomédica” (Máster en Biomedicina y Oncología Molecular), “Bioética y bienestar animal” (Máster en Biología y Tecnología de la Reproducción), “Bioética” (Máster en Biotecnología Aplicada a la Conservación y Gestión Sostenible de Recursos Vegetable), “Bioética en los contextos de emergencia” (Máster en Análisis y Gestión de Emergencia y Desastre) y “Bioética” (Título Propio en Criminología).
  • Universidad de Valencia: Filosofía, Odontología, asignaturas de “Bioética y Biopolítica” (Máster en Ética y Democracia) y “Bioética y Deontología” (Máster en Psicogerontología)
  • Universidad de Zaragoza: Filosofía, Odontología y Veterinaria
  • Universidad de Castilla-La Mancha: Medicina, Terapia Ocupacional y Máster en Derecho Sanitario y Bioética
  • Autónoma de Barcelona: Ciencias Biomédicas, Medicina y Genética
  • Universidad Miguel Hernández: Medicina, Podología y Máster en Bioética

La Universidad Católica de Valencia, “San Vicente Mártir”, imparte Bioética en los Grados de Filosofía, Medicina, Fisioterapia, Podología y Veterinaria, además de un Máster Universitario en Bioética. También en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid (privada) está presente en bastantes áreas de conocimiento: Medicina, Enfermería, Fisioterapia, Farmacia, Psicología, Biotecnología y en el Doble Grado de Farmacia-Biotecnología.

Y, al contrario, parece incomprensible que siendo la Bioética una materia tan “potente” en la Universidad Complutense de Madrid, gracias sobre todo al excelente y prestigioso trabajo del Profesor Diego Gracia y continuado, en la actualidad, por un nutrido grupo de alumnos suyos del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública e Historia de la Ciencia…digo que, siendo así las cosas, no se haya difundido proporcionalmente la Bioética por el resto de Departamentos de la Complutense. Sólo aparece en dos cursos de Filosofía y en el citado Máster o Magíster en Bioética

La Universidad Pontificia de Salamanca tenía la fortuna de contar con uno de los profesores más representativos en Ética Médica, Ética de las Profesiones Sanitarias y Bioética. Me refiero a José-Román Flecha, actualmente jubilado. Ha sido autor de numerosas publicaciones monográficas, muchos más artículos y multitud de conferencias. Y ha contribuido notablemente a la difusión de la Bioética en Latinoamérica, especialmente en Chile.

2.2. Bioética y vida en general: Biosfera/Ecología

La Bioética se está haciendo también presente en áreas de conocimiento que desbordan la temática de las ciencias de la salud. Ya hay suficientes ejemplos que muestran el interés de la ética por el resto de los seres vivos, la biopolítica y el medio ambiente, adoptando las formas conocidas de ”Ética Profesional y Deontología”, pero hay casos en los que aparece expresamente la bioética.

2.3. La Bioética no es un término unívoco

Como se ha podido demostrar, la Bioética ha logrado penetrar gradualmente en nuestras Universidades y lo está haciendo con éxito, aun reconociendo su breve trayectoria histórica. Ahora bien, junto al término genérico “Bioética”, que se imparte así en 33 Universidades (10 públicas, 21 privadas y 2 eclesiásticas), se presentan otras denominaciones en el ámbito de las Ciencias de la Salud. He aquí algunas de ellas: “Fundamentos de la investigación en Salud y Bioética”, “Bioética y Transferencia del Conocimiento”, “Enfermería Clínica y Problemas Bioéticos”, “Comunicación Asistencial y Bioética”, “Bioética clínica”, “Humanidades Médicas y Bioética básica”, “Deontología y Bioética”, “Bioética y Ética Profesional/Profesionalismo”, “Historia de la Medicina y Bioética”, “Cuestiones de Bioética…”, “Fundamentación de la Bioética, Teoría y Principios”, “Ética Médica y Bioética”, “Ética Aplicada y Bioética” o “Bioética y Cine. Médicos y Enfermos de Celuloide con Problemas de Carne y Hueso”.

Es necesario añadir que en 21 Universidades (15 públicas, 4 privadas y 2 eclesiásticas) se adopta la denominación de Bioética, Derecho, Legislación, Bioderecho. Si a ello se suman los 7 títulos de postgrado dedicados específicamente a Bioética y Bioderecho o Derecho Sanitario, caeremos en la cuenta del aumento de la presencia de esta área temática.

Así todo, y tras examinar con cierto detenimiento los programas docentes, se puede afirmar que, en líneas muy generales, suelen ser comunes los siguientes bloques temáticos:

  • Historia: Nacimiento, desarrollo, expansión e institucionalización.
  • Fundamentación: Teorías éticas, modelos de razonamiento ético, fundamentos de los valores, principios éticos, normas y juicios morales.
  • Metodología: Procedimientos para tomar decisiones, comités asistenciales de ética, comités de ética para la investigación clínica, comisiones regionales y nacionales de bioética y de otros organismos internacionales.
  • Relaciones asistenciales: Cuestiones sobre buena práctica sanitaria, ética profesional, profesionalismo, relaciones médico-paciente, enfermera-paciente, consentimiento informado, información sanitaria, participación en la toma de decisiones, confidencialidad, secreto profesional, objeción de conciencia, distribución y gestión de recursos sanitarios, relaciones con la industria farmacéutica etc.
  • Comienzo de la vida: Temas que para muchos son casi el exponente más evidente o más publicitado de la bioética: el control demográfico de la natalidad, el diagnóstico prenatal, el aborto, las nuevas técnicas de reproducción asistida, la genética, la ingeniería genética, la clonación, etc.
  • Final de la vida: La eutanasia, el suicidio médicamente asistido, la limitación de esfuerzo terapéutico, la obstinación terapéutica, el trasplante de órganos, la planificación de las cuidados antes del final de la vida, las voluntades anticipadas, etc.
  • Investigación: la experimentación con seres humanos (no solamente farmacológica sino quirúrgica y de otro tipo), la experimentación animal (cuestiones relativas al trato con los animales o bienestar animal).
  • Biopolítica y Biosfera: cada vez son más frecuentes los temas relativos a la salud pública, la justicia y la gestión de los recursos sanitarios, la ética de las organizaciones sanitarias, por una parte y, por otra, todo lo relacionado con la protección y cuidado del medio ambiente como el auge de la ecología, la preservación de la naturaleza…)
  • Sin embargo, no existe uniformidad a la hora de resolver los contenidos materiales de las áreas temáticas anteriores, es decir, la bioética no es unívoca ni singular. Se refiere siempre a distintos sentidos y contenidos materiales, concretos, y a numerosas realidades bioéticas, o sea, lo que existe es la bioética en plural y, además, adjetivada: liberal, utilitarista, materialista, laica, religiosa (católica, protestante, budista, hinduista, judía, musulmana…), o bien la conocida como principialista, casuista, comunitarista, pragmatista, de las virtudes, de los cuidados…etc. Todo ello se puede ver en la diversidad de programas académicos que se imparten en los Grados en Medicina y en Enfermería, por ejemplo:

1º) Medicina
.- Comunicación Asistencial y Bioética (Castilla-La Mancha: pública)
.- Historia de la Medicina, Bioética y Comunicación (Oviedo: pública)
.- Bioética: (Valladolid; Miguel Hernández; Pompeu-Fabra (públicas)
.- Bioética Clínica: Rovira i Virgili: pública.
.- Bioética I y Bioética II: Internacional de Cataluña (privada)
.- Bioética Clínica y Medicina Legal: Europea de Madrid: privada
.- Bioética: Alfonso X El Sabio; Francisco de Vitoria; CEU (privadas)
.- Bioética y Deontología Médica:  San Vicente Mártir (eclesiástica)

2º) Enfermería
.- Deontología y Bioética (Universidad Pública de Navarra)
.- Cuestiones de Bioética en la Práctica Enfermera (Islas Baleares: pública)
.- Ética, Bioética y Legislación en Enfermería (Murcia: pública)
.- Enfermería Clínica y Problemas Bioéticos (Sevilla: pública)
.- Ética, Bioética y Legislación (Cantabria: pública)
.- Bioética y Legislación Sanitaria (León: pública)
.- Ética y Bioética (Francisco de Vitoria: privada)
.- Bioética: Ramón Llull; Vic (privadas)
.- Bioética (Comillas: eclesiástica)
.- Deontología y Bioética (Navarra: eclesiástica)

2.4. La Bioética en los estudios de Postgrado: Másteres

Una de las actividades académicas que han tenido mucha difusión en los últimos años es la realizada a través de los Postgrados como “Máster”, “Magíster” o «Experto», según los casos. Se ofrecen en 22 Universidades (14 públicas, 3 privadas y 5 eclesiásticas) y los podemos agrupar en los siguientes bloques:

1º) Bioética (en general)
.- Máster Universitario en Bioética: Universidad Rey Juan Carlos de Madrid;    Universidad Miguel Hernández de Elche (públicas).
.- Máster en Bioética: Universidad de Murcia (pública): .
.- Máster Universitario en Bioética: Universidad Ramón Llull, Instituto Borja de Bioética Universidad San Pablo CEU (privadas)
.- Máster en Bioética y Formación: Universidad Católica de Ávila; Universidad de Comillas (eclesiásticas)
.- Máster en Bioética: Universidad de Navarra (eclesiástica)
.- Máster Universitario en Bioética: Universidad Católica de Valencia; Universidad Católica de Murcia (eclesiásticas)
.- Experto en Bioética: Universidad de Granada (pública)

2º) Bioética y Bioderecho
.- Máster oficial en Derecho Sanitario, Bioética y Derecho a la Salud en la Unión Europea y la titulación de Experto Propio en Bioética: Universidad de Granada (pública)
.- Máster propio en Derecho Sanitario y Bioética: Universidad de Castilla-La Mancha (pública)
.- Máster en Bioética y Derecho: Problemas de Salud y Biotecnología: Universidad de Barcelona (pública)
.- Universidad Complutense (pública): Magister en Bioética.
.- Máster en Bioderecho: Derecho, Ética y Ciencia: Universidad Rey Juan Carlos; Universidad de Murcia (públicas)
.- Experto en Bioética y Derecho: Universidad a Distancia (UNED: pública)

3º) Investigación
.- Universidad de Alicante (pública): Máster Universitario en Investigación en Ciencias de Enfermería: Bioética en la Investigación en Enfermería (asignatura)
.- Universidad de Santiago de Compostela (pública): Máster Universitario en Investigación Biomédica: Bioética y legislación (asignatura)
.- Universidad Internacional de Cataluña (privada): Máster Universitario en Investigación Clínica y de Materiales en Odontología (asignatura)

4º) Gestión y Calidad Sanitaria
.- Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA: pública): Máster en Gestión Sanitaria: Gestión de la Calidad en el Sector Sanitario y Bioética. (asignatura)

3. OTRAS INSTITUCIONES UNIVERSITARIAS

3.1. Instituciones específicas de Bioética

  • El Institut Borja de Bioètica, fundado en 1976 por el Francesc Abel i Fabre, pionero de la Bioética en España, después de trabajar durante 8 años adscrito a la Facultad de Teología de Catalunya, se constituyó como fundación privada en el año 1984. Desde el año 2000 es instituto universitario por su integración en la Universitat Ramon Llull (privada) como entidad federada de pleno derecho. Es muy conocido por su docencia en Bioética y por disponer de una de las mejores bibliotecas sobre el tema.
  • La Cátedra de Bioética de la Universidad de Comillas, fundada en 1987 por Javier Gafo, tiene como objetivo iluminar los problemas morales suscitados por los avances de las ciencias biomédicas concentrando sus actividades en los campos de investigación, docencia y publicación. Desde 1997 viene impartiendo un Máster en Bioética. También celebra anualmente unas Jornadas sobre temas de actualidad. En el marco de la Cátedra se han realizado y leído numerosas tesis y tesinas sobre bioética.
  • El Instituto de Estudios Superiores de Bioética, de la Universidad Internacional de Cataluña (centro privado) es una unidad creada para fomentar la actividad docente y de investigación relacionada con la Bioética y otras áreas afines como Antropología, Deontología, Derecho, Sociología, Psicología, etc. Dada la naturaleza inter y multidisciplinar de la Bioética, el instituto está vinculado con las facultades de Medicina y Odontología y los departamentos de Humanidades, Ciencias Jurídicas y Políticas, Ciencias Económicas y Sociales y Magisterio.
  • El Centro de Documentación de Bioética, perteneciente al Departamento de Humanidades Biomédicas, ubicado en las Facultades de Medicina, Ciencias y Farmacia de la Universidad de Navarra (eclesiástica). Se trata de un excelente servicio de virtual de documentación sobre bioética y deontología en el ámbito biosanitario, situado en internet con acceso abierto.

3.1. Comités universitarios de ética

La Red de Comités de Ética en las Universidades y Organismos Públicos de Investigación pretende proporcionar también una respuesta ágil y efectiva a las necesidades actuales, respecto de la investigación científica, en orden a la protección de los derechos fundamentales de las personas, el bienestar de los animales y el medio ambiente, y el respeto de los principios y compromisos bioéticos asumidos por la comunidad científica. Está compuesta por 32 Comités de Ética, con reuniones anuales desde 2002, y ofrecen información sobre 1º) normativa, recomendaciones y directivas, 2º) diversos Protocolos y Reglamentos, y 3º) una serie de materiales propuestos por cada Comité.

La Asociación Nacional de Comités de Ética de la Investigación (ANCEI) tiene, entre sus fines: promover la formación inicial y continuada de las personas que vayan a formar parte o formen parte de los CEI, y ser el lugar de encuentro de los miembros de la Asociación, como de otras Asociaciones constituidas con fines similares, tanto nacionales como internacionales.

CONCLUSIONES GENERALES

  • La Ética está presente en 72 de las 76 Universidades españolas.
  • Es una presencia desigual: hay 24 Universidades (16 públicas y 8 privadas) donde la Ética ha quedado reducida a no más de tres Grados académicos y, además, hay otras 4 en las que no aparece para nada o al menos yo no la he sabido encontrar.
  • Va creciendo el número de titulaciones del ámbito científico-técnico que incluyen en sus planes de estudio la asignatura “Ética de la Ciencia y la Tecnología”.
  • La transversalidad es una característica distintiva de la Ética, bien sea en su sentido general, como materia común de diversos Grados académicos, o en su sentido específico en cuanto Ética Aplicada a un determinado conocimiento: “Ética profesional (del médico, de la enfermera, del fisioterapeuta…)”, “Ética de la empresa”, “Ética financiera”, “Ética de las profesiones jurídicas”…
  • Asimismo, la Ética está asociada a la Deontología y a la Legislación en muchas profesiones pero, sobre todo, en la práctica totalidad de Grados y Postgrados que se imparten en el área de Ciencias de la Salud.
  • La Bioética es una disciplina académica porque dispone de los requisitos que lo garantizan: plan de estudios, libros de texto y bibliografía específica, diversidad de documentos (regionales, nacionales, internacionales), instituciones universitarias (departamentos, cátedras, institutos…), seminarios y congresos, publicaciones, diversidad de comités, etc.
  • Está presente en un gran número de Grados universitarios (50) y está bastante difundida en estudios de Postgrado o Maestrías (27) referidos, principalmente, a la Bioética en general y al binomio Bioética y Derecho.
  • Está muy extendida en el ámbito de las Ciencias de la Salud y, por ello, referida a la vida humana, pero abarca también otros referentes a los demás seres vivos y el medio ambiente, es decir, con la vida en general como Biosfera o Ecología.
  • Resulta imposible (y carecería de sentido) hacer un programa único de la disciplina, pero hay coincidencias en la denominación genérica de algunos bloques temáticos: Historia, Fundamentación, Metodología, Relaciones asistenciales, Comienzo de la vida, Final de la vida, Investigación, Biosfera y Ecología…
  • La Bioética no es única ni singular ni unívoca. Existen bioéticas en plural.
  • El centro neurálgico de la Bioética (de cualquier Bioética) es la obligación de respetar la dignidad de cada persona.

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Las Lampedusas del mundo actual

Las Lampedusas del mundo actual 150 150 Tino Quintana

El conocido caso de Lampedusa, a primeros de octubre de 2013, es mucho más que un caso aislado, por llamativo y trágico que haya sido. Es un símbolo de otras Lampedusas de mar y de tierra que suceden a diario cada una con su dimensión trágica: Ceuta y Melilla (con cuchillas en las alambradas…), la frontera entre México y Estados Unidos…masas de refugiados en el Medio Oriente, en África, en América Latina y otros desastres silenciosos menos mediáticos.

1. INTRODUCCIÓN: ALGUNOS CONCEPTOS BÁSICOS

Nos vamos a ocupar aquí de las llamadas “migraciones forzosas”, como diremos más adelante, es decir, aquellas que se producen por la presión, coacción o amenaza de factores externos.

1. Las migraciones en general

Como es sabido por todos, la inmigración representa una de las dos opciones o alternativas del término migración, que se aplica a los movimientos de personas de un lugar a otro y que conllevan, a su vez, un cambio de residencia bien sea temporal o definitivo. Las dos opciones de los movimientos migratorios son: emigración, que es la salida de personas de un país, región o lugar determinados para dirigirse a otro distinto, e inmigración, que es la entrada en un país, región o lugar determinados procedentes de otras partes. De manera que una emigración lleva como contrapartida posterior una inmigración en el país o lugar de llegada.

Las migraciones han sido siempre muy importantes, son tan antiguas como la humanidad y aparecen en las relaciones más antiguas de casi todas las religiones y culturas. Han cambiado históricamente por completo el aspecto de los países, influyendo en su composición racial, lingüística y cultural, así como otros cambios de gran repercusión. Hace 1.500 años, por ejemplo, en lo que actualmente conocemos como Moscú, no había un sólo ruso; en Hungría no había un sólo húngaro; en Turquía no había turcos; España empezaba a ser visigoda; en América sólo vivían indígenas; en Australia sólo polinesios y melanesios; en la región de Kosovo vivían en forma minoritaria los albaneses…lo cual hace aún más complejo el término “migración”.

Vamos a tener que dar la razón a Alvin Toffler, que en su famosa obra La tercera ola expuso la idea de tres grandes revoluciones que transformaron la historia de la Humanidad.

La 1ª es la Revolución Neolítica, hace unos 10.000 años, que se refiere a la invención y desarrollo de la agricultura que dio origen a la sedentarización de los seres humanos. El asentamiento estable de los seres humanos en torno a pueblos agrícolas cada vez más grandes constituye un paso gigantesco en la historia de la civilización ya que no debemos olvidar que el término civilización procede de ciudad (“civitas”) y las primeras ciudades fueron asentamientos agrícolas.

La 2ª ola fue la Revolución Industrial, iniciada en el siglo XVIII, que trajo consigo el desarrollo de la producción masiva de productos industriales, el desarrollo del ferrocarril y otros inventos, que permitieron el crecimiento de las ciudades hasta un punto nunca antes visto en la historia. A su vez, el crecimiento urbano trajo consigo un enorme proceso de éxodo rural primero en los países más industrializados y después en todo el mundo.

Y la 3ª Ola, el desarrollo de la Tecnología, en la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI, ha dado origen a unos movimientos gigantescos de millones de personas, tanto espacial como temporalmente, afectando casi a la práctica totalidad del planeta.

Tanto la Revolución Neolítica como la Revolución industrial trajeron consigo enormes desplazamientos de millones de personas y cambios enormes en las actividades humanas y nuevos modos o estilos de vida: de nómada a sedentario y de rural a urbano.

Por su parte, la Revolución Tecnológica está generando migraciones de carácter continental e intercontinental que se extiende de algún modo a escala planetaria.

2. Las migraciones forzosas en particular

Citando ahora voces autorizadas, como las del Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo, en nuestro caso la de Irantzu Mendia sobre “Migración forzosa”, hay que entender por tal el «movimiento de población fuera de su lugar de origen o de residencia habitual, de carácter temporal o permanente y por lo general a gran escala, que tiene un carácter involuntario, es decir, es motivado por la presión –o la amenaza– de factores externos actuando aisladamente o en conjunción».

Y añade después que, tradicionalmente, el concepto de migración forzosa se ha definido por oposición al de migración voluntaria. «Mientras que ésta se refiere a aquel movimiento de población en el que las personas gozan de una determinada capacidad de elección ante la posibilidad de su desplazamiento, la migración forzosa conlleva un elemento de coacción externa e inevitable que determina la decisión de las personas». A pesar de esta distinción, la diferencia entre ambas puede quedar en algunos casos diluida por la complejidad de las situaciones que provocan los movimientos migratorios. En este sentido, mucha de la movilidad de población que es convencionalmente considerada como voluntaria, como es el caso de los denominados emigrantes económicos, ocurre en situaciones en las que las personas desplazadas de sus lugares de origen o de residencia habitual tienen en realidad poca o ninguna capacidad de elección.

Teniendo en cuenta esta posible superposición entre la migración voluntaria y la forzosa, se puede establecer el criterio para distinguir los distintos grados de migración forzosa: 1º) la migración libre, en la que la voluntad individual es el elemento decisivo en el inicio del movimiento; 2º) la migración obligada, donde las personas retienen algún poder para decidir sobre su marcha; y, por último, 3º) la migración forzosa, en la que las personas no tienen ningún poder de decisión. «El elemento definitorio de la migración involuntaria, por lo tanto, puede asociarse a la coerción implícita en el desplazamiento, ejercida por una fuerza –o amenaza de la misma– externa a las personas, y sobre la cual éstas no tienen la influencia suficiente, en caso de tenerla, como para evitar su huida».

Hay que tener en cuenta, además, que los movimientos forzosos de población son también heterogéneos en su naturaleza, causas e impacto. Y así, por ejemplo, gran parte de la migración forzosa tiene que ver con los “refugiados” por causa o temor a alguna forma de conflicto impuesto externamente y que amenaza de forma inmediata su vida, situación en la que sus gobiernos de origen son incapaces o negligentes a la hora de garantizar su protección. Según datos de la ACNUR, ya hay 2 millones de refugiados y 1 millón de ellos son niños. Otra gran parte de movimientos migratorios forzosos derivados de catástrofes naturales de carácter repentino y violento, como inundaciones, terremotos, erupciones volcánicas, etc., como también por la violencia más silenciosa y lenta que ejercen sobre las personas las sequías, la deforestación, la desertización y/o las hambrunas, que son, en realidad, las causas más inmediatas y visibles del desplazamiento.

Por último, otro tipo de migración forzosa es el de los desplazados por proyectos gubernamentales de desarrollo a gran escala, tales como presas hidroeléctricas, infraestructuras para el transporte urbano, planes de irrigación, programas de sedentarización…que dan lugar al desplazamiento y reasentamiento de un gran número de personas, en ocasiones comunidades enteras, objeto de coacción directa o indirecta.

Y a todo ello hay que añadir una larga lista de “desastres silenciosos” con efectos tan desoladores que ni siquiera permiten emigrar…sencillamente porque se muere en el lugar del desastre. Es suficiente nombrarlos: la tormenta tropical en Bangladesh, la inseguridad alimentaria en Burkina Faso, los retornados y refugiados de Burundi y el Congo, la inseguridad alimentaria de Camboya, las inundaciones de Ecuador, el brote de dengue en El Salvador, el huracán Sandy en el Caribe, el frío extremo en Mongolia, la inseguridad alimentaria del sur de África, el terremoto de Tayikistán, los brotes de epidemias en Uganda y la fiebre aftosa en Vietnam, por citar algunos de 2013.

Como ha dicho la Cruz Roja Española, una gran mayoría de emigrantes/ inmigrantes sufren pérdida de identidad, rechazo social, desarraigo, aislamiento, choque cultural, ausencia de apoyo familiar o precarias condiciones de vida…características que definen muy bien a muchos de estos colectivos humanos. En un gran número de casos no sólo carecen de “papeles”, ni posibilidades de acceso a una educación, ni a una vivienda digna, ni a un trabajo digno… En definitiva “están pero no son”. El gran problema es que incluso mucho antes de “estar” dejan de “ser” o “vivir” simplemente porque mueren en el intento de alcanzar sus sueños…y se mueren a miles….y a diario…

2. EL ESCENARIO DE LAS MIGRACIONES FORZOSAS

1. Desde la miseria, la angustia y la desesperación

En nuestro tiempo se presenta un notable flujo migratorio desde los países del sur hacia la Unión Europea y hacia los Estados Unidos. No es la única corriente migratoria, pero sí la más conocida y la que está relacionada en forma directa con los centros dominantes del mundo en los que, para mayor desgracia, está vigente quizá la principal fuerza expulsora de inmigrantes empobrecidos.

El desplazamiento masivo de población de los países pobres hacia los que aún se siguen presentando como prósperos se explica, según los expertos, por varias razones como la imposición de Planes de Ajuste Estructural en el sur y el este del mundo, la destrucción de las economías campesinas de subsistencia, la implantación de dictaduras criminales al servicio del capitalismo mundial, el impacto de los desastres naturales y las transformaciones climáticas, la explosión de conflictos bélicos interminables…Todas esas razones confluyen, a mi juicio, en la causa más profunda que empuja a muchísimas personas a emigrar: la miseria entendida como estrechez y falta de lo necesario para vivir, es decir, la pobreza extrema.

El conjunto de todos esos aspectos, generadores de miseria, componen un escenario caracterizado por la angustia y la desesperación. Es un escenario en el que se desenvuelve diariamente una sola escena: la muerte de muchos miles de personas, sobre todo en los países periféricos y dependientes. No sorprende que los pobres formen parte de ese interminable cortejo de cuerpos famélicos y torturados que huyen del sur del mundo hacia el norte, anhelando encontrar el paraíso, aunque en el camino muchos encuentren la muerte, como se ha comprobado recientemente en la isla de Lampedusa.

2. Hacia el sufrimiento, la tragedia y la muerte

La terrible jornada del pasado día 3 de octubre, en el Mediterráneo, no ha sido la primera ni será la última. Forma parte de un ciclo infernal que se prolonga desde hace varias décadas y en el que han muerto miles de africanos empobrecidos. En el caso de cifras más conservadoras se dice que, desde 1990 hasta 2012, habrían muerto en el Canal de Sicilia unas 8.000 personas y 2.770 solo en el año 2011, coincidiendo con el momento más álgido de la guerra en Libia. No obstante, según la Organización Internacional de Migraciones (OIM), unas 25.000 personas murieron en las últimas décadas en el Mediterráneo. El legendario mar se ha convertido en una tumba gigantesca en la que termina la vida de miles de africanos que huyen de la miseria, la angustia y la desesperación.

Conviene recordar el ciclo de su interminable calvario hacia la muerte, o en el mejor de los casos hacia la cárcel y la discriminación, cuando tienen la suerte de llegar con vida a los suelos del “paraíso europeo”. Los africanos muertos el 3 de octubre habían partido un año y medio antes y habían hecho un extenso recorrido, si se recuerda que la distancia entre Eritrea, situada en el Mar Rojo, e Italia es de unos 3.500 kilómetros. Eritrea es un país situado en el puesto 181 entre los 187 que componen el Índice de Desarrollo Humano de la ONU. Apenas tiene agua. Sus habitantes escogen Italia como destino, porque este país los colonizó a finales del siglo XIX y algunos de ellos hablan italiano.

Es muy probable que la tragedia y el sufrimiento de estos inmigrantes haya tenido el siguiente recorrido: luego de pagar entre 400 y 2.000 € a las mafias de traficantes de personas fueron metidos en camiones que atravesaron Sudán y Libia por el desierto. Ese trayecto duró varias semanas y cuando llegaron a Libia tuvieron que esperar más de un año para partir a Italia. Durante ese tiempo trabajaron como peones para conseguir los últimos euros con los que podrían pagar su travesía hacia Europa. Desde algún puerto libio, como el de Misrata, por ejemplo, partió el desvencijado barco repleto de inmigrantes, uno junto al otro compartiendo un estrecho espacio, como en la época de la esclavitud, que a los pocos días naufragó y se hundió 40 metros bajo el mar, y con él la carga humana convertida en una vil mercancía.

Algo parecido podríamos decir de “La Bestia”: el tren de la muerte que miles de latinoamericanos toman cada año para alcanzar la frontera del sueño norteamericano…y de tantas otras Lampedusas del mundo.

3. ¿QUÉ SE PUEDE DECIR DESDE LA BIOÉTICA?

El fenómeno migratorio tiene claras implicaciones éticas que van desde el respeto a la dignidad de la persona humana hasta el compromiso de todos por establecer un régimen social mediante el cual esa persona sea respetada. El compromiso en favor de la vida de los empobrecidos es una de las actuaciones que desafían a la bioética, porque ahí se pone en juego la entraña misma de su razón de ser y su proyección práctica. Sería largo detenernos al respecto. Nos limitamos a presentar la urgencia de algunos principios fundamentales.

1. El primer principio es la inalienable dignidad de cada persona humana sin distinción por su origen racial, étnico, cultural, nacional, religiosa o condición sexual. Su fundamento reside en el valor intrínseco de cada ser humano, que le hace acreedor de dignidad y respeto. Además, cada ser humano es persona y se caracteriza también por su dimensión social, ya que ninguna persona existe por sí ni para sí sola, sino que halla su plena identidad en su relación con los demás. Tanto la dignidad como la sociabilidad de las personas miden la altura ética de cualquier grupo humano y de cualquier sociedad humana.

2. El segundo principio es la unidad básica de los seres humanos. Este principio significa que la humanidad entera, por encima de sus divisiones étnicas, nacionales, culturales y religiosas constituye una comunidad sin discriminación entre los pueblos que se mide por su grado de reciprocidad. Esta unidad exige que la diversidad esté siempre al servicio del afianzamiento de la misma unidad a través de la reciprocidad, que se puede comprobar fácilmente cada vez que se reparte ayuda internacional en casos de desastres.

3. Un principio capital, y no tan difundido como parece, es el de la hospitalidad. Surge de la capacidad de acoger al otro como “huésped”, es decir, de la actitud que predispone a ser “anfitriones” del otro. Se basa en la experiencia de “alteridad” donde se presenta “el rostro” del otro no como vecino ni cliente ni, menos aún, extraño y competidor, sino como “interlocutor” que solicita nuestra responsabilidad para acogerlo en su vulnerabilidad, en su desnudez, en su pobreza, en sus necesidades. En resumen, la hospitalidad brota de la ética misma…es connatural al ejercicio de la moralidad cotidiana.

4. Otro principio derivado de los anteriores es el de la solidaridad. El respeto a la dignidad humana, la unidad y reciprocidad entre los seres humanos, la hospitalidad…obligan a fomentar la acogida y la convivencia respetuosa, evitando cualquier tentación de rechazo o exclusión de los inmigrantes. De la misma manera que no es pensable la integración sin la alteridad, tampoco es factible ir contra la dominación y explotación limitándose a tratar de manera estética la diferencia y la diversidad. Si la solidaridad implica adherirse a la causa de alguien, entonces la actitud solidaria conlleva el deber moral de hacerse cargo y hasta de “cargar con” la situación de vulnerabilidad de los inmigrantes. Sólo de esa manera se harán creíbles el respeto a la dignidad humana, la unidad entre los seres humanos, su reciprocidad y su solidaridad verificadas en acciones concretas.

5. Los principios (y virtudes) de equidad y de justicia. La dignidad del emigrante es el fundamento de la igualdad, la justicia, la hospitalidad, la reciprocidad y la solidaridad que se le debe ofrecer y garantizar. Equidad y justicia son básicas para un justo desarrollo de los emigrantes y de sus familias. Como consecuencia, la actitud hacia los emigrantes se ha de manifestar en hechos concretos de justicia y de equidad. Por lo tanto, una respuesta adecuada al problema de la emigración ha de afectar tanto al lugar de destino como al lugar de origen respecto a la posibilidad real y al acceso objetivo de alimento, vivienda, trabajo, vestido, sanidad y educación, pues son éstas la prueba de la equidad y la justicia.

De todos modos, citando lo que dice A. Galindo (véase más abajo), en la actitud de Europa ante la emigración hay tres defectos que nos interrogan éticamente muy en serio : 1º) las políticas de los Estados han construido su Estado de Bienestar desde la centralidad del trabajo y el territorio nacional; 2º) el Bienestar se ha centralizado en cada nación, lo que conduce a considerar a los inmigrantes en clave mercantil: se les admite en la medida en que sirven como mano de obra; y 3º) haber reducido el problema inmigratorio a la cuestión jurídica de si son legales o ilegales o si tienen o no “papeles”.

Esos tres interrogantes demuestran hasta qué punto ha triunfado entre nosotros un tipo de vida, y una mentalidad, basada en la eficiencia, lo funcional, lo tecnocrático y, en el fondo, “lo útil” considerado como el quicio en torno al que gira el bien común. Y lo que ocurre es que por ese camino está aumentando el riesgo de sustituir democracia por gubernamentalidad, o sea, permanecer sumisos a las relaciones del poder vigente, no oponer resistencias y “dar la callada por respuesta”… lo que llevaría al predominio de lo meramente eficiente, funcional y tecnocrático por encima de lo ético y lo político. Por cierto que no ayuda nada en todo esto el creciente descrédito de la clase política. En fin… viene a cuento recordar aquí la distinción establecida por Max Weber sobre ética de los principios y ética de la responsabilidad.

Lo que exige la situación actual es la búsqueda de un compromiso entre ambas éticas, como señala D. Fernández Afis: «Más allá del cinismo político, de la mera aplicación de la razón práctica o de la absolutización en lo teórico de unos principios que luego no encuentran aplicación en las situaciones reales que hemos de afrontar, está la negociación y el compromiso propios de la sociedad democrática. En este sentido, si conseguimos reactivar lo político, rescatar esta esfera de su secuestro por parte de la gubernamentalidad y hacer efectiva su relación con lo ético, la inmigración en lugar de ser percibida como una fuente de conflictos empezará a ser contemplada por los ciudadanos como una parte de la solución al problema del envejecimiento de la población en la sociedad europea contemporánea».

Por mi parte añadiría, a modo de conclusión, el recordatorio de algunos de los derechos fundamentales recogidos en la Declaración de la ONU de 1948:

Artículo 1: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2: Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona…

Artículo 3: Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 4: Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5: Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 6: Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 13: 1) Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. 2) Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

El cumplimiento de esos derechos demuestra la medida de nuestra altura humana, ética y moral. El principio de justicia, que se resume en reconocer y conceder a cada uno esos derechos, se convierte así en la clave de la ética y en la prueba de fuego de la bioética. Con todo, en esta parte del mundo, los que andamos metidos en cuestiones de ética y bioética, pasándonos quizá de “listillos” en bastantes ocasiones, hemos de reconocer con humildad que por estas latitudes la conciencia moral se encuentra anestesiada…rodeada por cortezas de insensibilidad. Prueba de ello es que seguro que más de la mitad de nosotros, los listillos”, apenas nos acordamos ya del suceso de Lampedusa aun contando con que en su momento habíamos quedado impactados, pensativos y hasta avergonzados.

La sociedad occidental, con sus exquisitas costumbres de bienestar, incluso aunque estemos en crisis, goza de una especie de “jugos gástricos” especiales para digerir y olvidar pronto, sin ninguna clase de problema, la tragedia de Lampedusa y de las otras Lampedusas del mundo.

Si no invertimos por completo esta situación y su correspondiente mentalidad…ni la ética, ni la bioética, ni ningunos de sus exigentes principios, ni los derechos humanos pintan absolutamente nada, salvo que queden afectados nuestros intereses ¡Ah! ¡Demonios! Entonces sí que movilizamos todo el aparato mental, jurídico, político, ético y asociativo que nos rodea…Pena que mientras tanto sigan muriendo en Lampedusa… pena… y vergüenza.

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Bioética en las Sociedades Científicas

Bioética en las Sociedades Científicas 150 150 Tino Quintana

El panorama de la Bioética en España, expuesto en otra parte de este blog (Bioética en España) con un enfoque general o global, está incompleto. Otra manera de mostrarlo es observando la incidencia de la ética y de la bioética en el ámbito sanitario examinando las aportaciones que se hacen al respecto desde el ámbito profesional y, para ello, puede ser de utilidad echar al menos un vistazo al contenido de las Sociedades Científicas registradas en el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Es cierto que este tipo de instituciones no cubren todas las necesidades de los profesionales sanitarios, que disponen de otros modos de acceder a la bioética actualmente cada vez numerosos y frecuentes. Así todo, entre las aproximadamente 160 de las citadas Sociedades Científicas, inscritas o recogidas en el registro del Ministerio de Sanidad, hay un gran mayoría en las que no hay ni vestigios de ética ni, menos aún, de bioética. Las restantes, componen el siguiente panorama, sin pretender análisis exhaustivos.

1. PERSPECTIVA DE LAS SOCIEDADES CIENTÍFICAS (sanidad)

Asociación Española de Pediatría (AEP)
.- Comité de Bioética y publicaciones

Asociación Española de Urología (AEU)
.- Cuenta con una Oficina de Ética

Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas (FEAP)
.- Tiene un Código Ético

Federación Española de Medicina del Deporte (FEDEME)
.- Tiene un Código Ético en Medicina del Deporte

Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC)
.- Ofrece una página de Ética Corporativa

Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT)
.- Ha elaborado un Marco Ético y Consentimientos Informados

Sociedad Española del Dolor (SED)
.- Hay un Grupo de Trabajo de Bioética y Dolor

Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC)
.- Tiene una página denominada “SEFAC Bioéticolegal”

Sociedad Española de Farmacología Clínica (SEFC)
.- Grupo de Trabajo sobre Comités Éticos (ya finalizado)

Sociedad Española de Fertilidad (SEF)
.- Ha publicado un “Código Ético de la SEF”.

Sociedad Española de Física Médica (SEFM)
.- Código Deontológico (restringido a socios)

Sociedad Española de Medicina Estética (SEME)
.- Contiene un Código Ético

Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFYC)
.- Grupo de Trabajo Bioética Semfyc

Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC)
.- Código Ético y Grupo de Trabajo sobre Bioética

Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI)
.- Grupo de Trabajo sobre Bioética y Profesionalismo

Sociedad Española de Medicina y Seguridad del Trabajo
.- Incluye un Código Deontológico

Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEM)
.- Grupo de Trabajo sobre Bioética y Humanidades (finalizado)

Sociedad Española de Neonatología
.- Comisión de Humanización

Sociedad Española de Neurocirugía (SENEC)
.- Normas Deontológicas

Sociedad Española de Neurología
.- Comité de Ética y Deontología

Sociedad Española de Nefrología (SEN)
.- Grupo de Trabajo sobre Ética en Nefrología

Sociedad Española e Oncología Médica (SEOM)
.- Tiene un Código ético

Sociedad Española de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial
.- Comisión de Ética Profesional y Formación Social

Sociedad Española de Psiquiatría (SEP)
.- Código de Buenas Prácticas

Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS)
.- Entre sus Grupos de Trabajo hay uno dedicado a Ética y Salud Pública

Sociedad Española de Salud Ambiental (SESA)
.- Ética en Salud Pública

Ya hemos dicho en la introducción que, afortunadamente, los profesionales sanitarios disponen hoy de múltiples accesos al mundo de la bioética. Tengo constancia de que es muy alta la demanda de formación. Por tanto, utilizar aquí el criterio de la Sociedades Científicas resulta válido pero, desde luego, no representa suficientemente lo que está sucediendo. Además, el análisis o examen que aquí estamos haciendo es exiguo y, en cierto modo, superficial, teniendo en cuenta que lo mejor es detenerse en el estudio de cada uno de los grupos, comisiones o documentos referentes a la ética y la bioética. Así todo, la relevancia de las mismas justifica que sean referencia para lo que estamos buscando sólo con ver su oferta de actividades.

Sólo el 15% de Sociedades Científicas presentan actividades referentes a la ética en forma de códigos o grupos de trabajo o comisiones de ética. La palabra «bioética» aparece en contadas ocasiones o relacionada con «humanización». En resumidas cuentas, siempre hay que reconocer la positividad de lo que hay pero es muy escaso, al menos por ahora. 

Sin embargo, tengo el convencimiento, mirando la realidad de la Bioética en España, de que hay más de lo que parece, puesto que cada vez está más demandada y forma parte de los cursos de formación, de las comisiones o comités de bioética de distinto signo (asistenciales, regionales, nacionales…) y hasta de los programas, planes y estrategias de algunas Comunidades Autónomas. Sin embargo, los datos antes expuestos oscurecen ese panorama.

2. SOCIEDAD ESPAÑOLA DE EDUCACIÓN MÉDICA (SEDEM)

El año 2002, el Instituto Internacional para la Educación Médica (Institut for International Medical Education, IIME, New York), publicó un documento referente a las capacidades que necesitan aprender los médicos de la sociedad global.  Hay una versión en español: «Requisitos globales mínimos esenciales en educación médica» (Educación Médica. 6 (2); 2003).

La versión inglesa tiene varias partes:

1ª. A. Wojtczak, M. Roy Schwarz. Minimum essential requirements and standars in medical education. Medical Teacher. 2000; 22 (6) 555-559.

2ª. A. Wojtczak. Glossary of medical education terms. Medical Teacher. 2002; 24 (2): 216-219

3ª. D.T. Stern, A. Wojtczak, M. Roy Schwarz. The assesment of global minimum essential requirements in medical education. Medical Teacher. 2003; 25 (6): 589-595

La 2ª de ellas contiene un apartado sobre «valores profesionales, actitudes, conductas y ética» que dice literalmente lo siguiente:

1. «El profesionalismo y la conducta ética son indispensables para la práctica de la Medicina. El profesionalismo incluye no sólo conocimientos y habilidades médicas, sino el compromiso de respetar un conjunto de valores compartidos con los colegas, la autonomía para señalar y hacer respetar esos valores, y las responsabilidades inherentes a ellos. El graduado en medicina debe demostrar:

2. »Reconocimiento y comprensión de los elementos esenciales de la profesión médica, incluyendo los principios éticos y morales y las responsabilidades legales que implica la profesión.

3. »Valores profesionales, que incluyen la excelencia, el altruismo, el sentido del deber, la compasión, la empatía, la responsabilidad, la honestidad y la integridad, así como el sometimiento al método científico.

4. »Comprensión de la obligación que tiene cada médico, en cuanto a la promoción, protección e incremento de estos elementos esenciales, para beneficio de los pacientes, de la profesión y de la Sociedad en general.

5. »Comprensión de que la buena práctica médica depende del mutuo entendimiento y relación entre el médico, el paciente y la familia, en cuanto al respeto por el bienestar del enfermo, la diversidad cultural las creencias y la autonomía de las personas.

6. »Habilidad para aplicar los principios del razonamiento moral y de la toma de decisiones a los conflictos que puedan surgir entre lo ético, lo legal y los intereses profesionales en las diversas situaciones, incluyendo los aspectos planteados por las restricciones económicas, la comercialización del cuidado a la salud y los avances científicos.

7. »Autorregulación y la conciencia de que es necesario su mejoramiento personal, así como reconocimiento de sus propias limitaciones y las limitaciones en sus conocimientos médicos.

8. »Respeto por sus colegas y por los demás profesionales del área de la salud, y habilidad para estimular relaciones positivas de colaboración con ellos;

9. »Comprensión de la obligación moral de dar cuidados adecuados en los momentos finales de la vida, incluyendo la suficiente paliación de los síntomas que puedan causar sufrimiento al enfermo llegado a tal extremo.

10. »Reconocimiento y comprensión de los aspectos éticos y médicos que existen en el secreto profesional, el manejo de la documentación de los pacientes, el plagio y la propiedad intelectual.

11. »Habilidad para planear de manera efectiva y manejar con eficiencia su propio tiempo y actividades para enfrentar lo aleatorio, y habilidad para adaptarse a los cambios.

12. »Admisión de responsabilidad personal en el cuidado de las personas enfermas.»

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Atención Primaria y Bioética

Atención Primaria y Bioética 150 150 Tino Quintana

La Bioética ha tardado en entrar en Medicina de Familia y Comunitaria o Atención Primaria en Salud. A lo largo de los años 70 y 90 del siglo XX existía la impresión generalizada de que el ámbito hospitalario era el más adecuado para el desarrollo de la bioética, y se pensaba lo mismo cuando se hablaba de bioética clínica. Hoy en día, la bioética en MF ya es un hecho contrastado. La bioética no nace sólo para los especialistas del ámbito hospitalario; la bioética es para todos.

La MF cuenta con publicaciones, cursos, comités de ética, jornadas, congresos, etc., es decir, con suficientes recursos para poder hablar de bioética en ese ámbito de la medicina, un ámbito en el que las relaciones médico-enfermo adoptan tonalidades específicas y en el que surgen y se afrontan preguntas de calado ético con tanta o mayor relevancia que en las sesiones clínicas de los grandes complejos hospitalarios.

A ello hay que añadir el número creciente de profesionales sanitarios preocupados y dedicados a temas bioéticos desde siempre.

Para más información, véase:

El artículo completo de esta entrada del blog puede verse en Atención Primaria y Bioética

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La «mesobioética»

La «mesobioética» 150 150 Tino Quintana

Según una opinión muy extendida, este tema constituye lo que se ha venido a llamar “el segundo estadio de la bioética”. Vamos a seguir varias publicaciones, pero tendré siempre muy cerca un estudio de Pablo Simón-Lorda sobre la materia (publicado en 2002). Creo que ha sido uno de los primeros en abordarlo en lengua española. El mismo autor ha publicado algunos años después una obra monográfica al respecto: Ética de las organizaciones sanitarias: nuevos modelos de calidad, Triacastela, Madrid, 2005.

1. CUESTIONES INTRODUCTORIAS

La ética de las organizaciones sanitarias ha tenido su punto de arranque en la década de los 90 del pasado siglo XX en EE.UU, aunque hay indicios en años anteriores. Se sitúa en esos años porque, en 1995, la JCAHO (Joint Commission for Accreditation of Healthcare Organization), más conocida entre nosotros como la “Joint Commission”, incluyó, en el capítulo de su manual de acreditación dedicado a los derechos de los pacientes, unos nuevos criterios y estándares agrupados bajo el título “ética de la organización”. La JACHO, a lo largo de su trayectoria, ha terminado vinculando de manera inseparable los conceptos de calidad, acreditación, gestión eficiente y ética en el ámbito sanitario. Hubo también otros colectivos y grupos de trabajo que han hecho recomendaciones con la misma orientación.

1.1. Algunos conceptos básicos

El marco conceptual donde se ubica la ética de las organizaciones sanitarias está fundamentado en la comprensión del ser humano no como un ente aislado sino como parte activa de un entramado natural y social progresivamente más complejo e integrador, o sea, como un sistema de sistemas. Eso explica que, desde la perspectiva de la salud, las relaciones humanas y sus dimensiones éticas puedan entenderse como una serie de círculos concéntricos que permiten articular los distintos planos que ocupan los temas de la bioética (véase al respecto el apartado 7 de la página sobre “Bioética: una introducción general”).

Círculo 1º: la microbioética

Es el círculo de la bioética clínica donde tienen lugar las relaciones humanas y las decisiones clínicas que giran en torno al paciente o usuario y en las que participan básicamente los profesionales sanitarios y sus familias. Está centrado en lo relacional y en las decisiones clínicas, que es un campo muy contextualizado y casuístico.

Círculo 2º: la mesobioética

En este círculo, que contiene al anterior, se encuentra la ética de la organización sanitaria. El paciente, su familia y los profesionales sanitarios se relacionan e interactúan formando parte de una estructura humana, física y funcional, que es “tal” organización sanitaria. Es un círculo más centrado en lo corporativo y estructural (procedimientos, protocolos, procesos…) y su orientación es más normativa y preventiva que casuística.

Círculo 3º: la macrobioética

Contiene a los dos círculos anteriores y abarca todo lo referente a la ética de los sistemas de salud y de las políticas de salud, que guían y coordinan la manera de prestar asistencia sanitaria a una determinada sociedad. En ese campo se abordan las cuestiones relativas al derecho a la protección de la salud (la asistencia sanitaria), teniendo en cuenta el principio de justicia respecto a la financiación, acceso y ámbito de la provisión de servicios de salud. Es un nivel con claras resonancias políticas.

Todavía es posible trazar otros círculos concéntricos de carácter envolvente, como podrían ser, por un lado, bioética de la salud pública internacional, que abordaría problemas como el de la altísima morbimortalidad de los países pobres o los que plantea la investigación transnacional con seres humanos; y, por otro lado, envolviendo todo lo anterior, habría un círculo que haría referencia a la bioética ecológica donde se produce la interacción entre la humanidad, la técnica, la economía y la política, con toda la biosfera como ser vivo.

En consecuencia, el futuro inmediato de la bioética consiste en pasar progresivamente del primer círculo, donde hasta ahora ha estado recluida, al segundo, y de ahí al tercero, y así sucesivamente hasta configurarse como una verdadera “bioética global”. Por eso, se considera, con toda razón, que la ética de las organizaciones es el segundo nivel de desarrollo de la bioética.

1.2. Definición y enunciados

A partir de 1995 fue creciendo gradualmente en EE.UU la literatura sobre este tema, pero fue en el año 2000 cuando aparecieron los primeros libros monográficos al respecto. Parece que en los próximos años la bibliografía experimentará un crecimiento exponencial hasta convertirse en uno de los temas preferentes en el campo de la bioética.

1º) Una posible definición

Entre las muchas que hay he seleccionado la ofrecida por de E.M. Spencer y otros (Recommendations for Guidelines on Procedures and Processes to Address Organization Ethics in Health Care Organizations. New York: Oxford University Press, 2000, 5):

«La ética de la organización es la articulación, aplicación y evaluación de los valores relevantes y posicionamientos morales de una organización, que la definen tanto interna como externamente»

La promoción y el cultivo de esos valores tiene como objetivo primordial crear un clima ético distintivo en la organización, construido por las personas que la integran (directivos, profesionales, pacientes, familias…) y que, además, se nutre de las actitudes y las actividades “valiosas” de esas mismas personas.

2º) Algunos enunciados más relevantes:

  • La ética de las organizaciones tiene que ver con la ética empresarial, pero no puede reducirse a ella. Lo económico es un valor en juego que se debe administrar con eficiencia, pero no es el único ni lo prioritario. La salud no es una mercancía
  • Tampoco es, sin más, la ética de los equipos directivos, ni la de los gestores, ni la de los profesionales sanitarios, ni la suma de todos ellos.
  • Todas las organizaciones tienen su propia ética, aunque no se haga explícita ni sea perceptible. Por tanto, una de las primeras tareas es hacer explicitar esa ética.
  • Todas las organizaciones se componen de personas que toman decisiones basándose en valores: los propios, los de su entorno o los de la organización. Hay que articular todos esos valores y orientarlos hacia objetivos bien definidos.
  • Los códigos de ética son la expresión escrita de la los valores y los fines que identifican a una organización. Un código de ética “normaliza” valores en la conducta de las personas y es objeto continuo de revisión y mejora. Va más allá de la mera deontología.
  • El fin último de la ética de una organización sanitaria es inseparable de los fines de la medicina, es decir, de los bienes internos que la definen. Ese vínculo condiciona la gestión y la calidad de los servicios sanitarios, o sea, la excelencia de la organización.

1.3. Contenidos básicos

1º) Todo lo relacionado con la bioética clínica a la que la ética de las organizaciones asume y sitúa en un nivel superior. Y, así, por ejemplo, los temas conflictivos en la bioética clínica exigirán protocolizar actuaciones para solucionar los conflictos éticos o para actuar de manera eficaz en previsión de los que se puedan producir.

2º) Las cuestiones estrictamente económicas y de gestión, es decir, los temas de financiación, las relaciones económicas con los proveedores de servicios y con los usuarios, lo relativo a las condiciones de acceso a las prestaciones sanitarias, la eficiencia en el uso de los recursos materiales y humanos, y lo referente a la publicidad y el marketing…

3º) La organización debe tener muy claros los valores que guían sus actuaciones, pues, de lo contrario, nada de lo anterior puede abordarse con rigor. Por eso es cometido esencial: A) reflexionar sobre dichos valores, B) plasmarlos en su planificación estratégica, C) situarlos en la base de su propio código ético, y D) obligarse a que toda su actividad sea coherente con esos valores y ese código ético.

4º) Finalmente, la dimensión educativa es fundamental para generar un clima ético adecuado sin el que cualquier propósito de cambio o mejora quedaría bloqueado. Por eso es tan importante conseguir la implicación de todas las personas que integran la organización. Si la ética no fuera capaz de superar lo meramente individual, entonces la organización carecerá de calidad….y de excelencia.

Véase al respecto P. Simón, “Ética de las organizaciones sanitarias”. Rev Calidad Asistencial. 2002; 17 (4) 247-259).

2. CRITERIOS ÉTICOS PARA CAMINAR HACIA LA EXCELENCIA

Para avanzar por el camino de la excelencia es imprescindible que cada organización sanitaria disponga de criterios y/o estándares de contenido ético que impliquen a todas las personas que la integran. Ello requiere analizar cómo afrontan los modelos de evaluación o acreditación de la calidad con prestigio internacional las cuestiones éticas, y cómo las plasman en sus estándares.

Nota: Vamos a seguir la publicación de un Grupo de Trabajo de la Asociación de Bioética Fundamental y Clínica sobre “Ética de las Organizaciones en los Modelos de Calidad”, encabezado por Pablo Simón Lorda, que con ocasión del XXI Congreso de la Sociedad Española de Calidad Asistencial ha publicado sus resultados bajo el título “Estándares éticos para una organización sanitaria excelente”.

2.1. La relación entre ética y calidad

La calidad no tiene su fundamento exclusivamente en un discurso científico de corte positivista, sino que habrá de contar además con las aportaciones de las ciencias sociales, la hermenéutica y, claro está, la ética. ¿Y por qué la ética, precisamente? En primer lugar, porque es el campo donde se ponen en juego los valores que aportan sentido moral a la vida de humana basándose en los siguientes puntos de apoyo: 1º) que el hombre sea humano, 2º) que lo humano sea lo bueno, 3º) que lo bueno gire siempre en torno a la órbita de la dignidad humana, y 4º) que el respeto a la dignidad se verifique en el cumplimiento de los derechos humanos.

Y, en segundo lugar, porque la medicina es ya en sí misma ética: la práctica médica se define como la realización de sus propios bienes internos: proteger la vida y la salud, respetar la autonomía de la persona enferma, aliviar su dolor y sufrimiento, preservar su intimidad… Sólo así será posible acercarnos a una comprensión de la calidad en términos radicalmente humanos y, por esa misma razón, profundamente éticos y excelentes.

2.2. El contenido de la calidad

El Diccionario de la Lengua Española (Real Academia) define “calidad” como la propiedad o conjunto de propiedades inherentes a algo, que permiten juzgar su valor y, seguidamente, relaciona expresamente la “buena calidad” con la “superioridad o excelencia”. De ahí que entienda por “excelencia” la superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo. Y aplica el adjetivo “excelente” a alguien que sobresale en bondad, mérito o estimación. Estas indicaciones del lenguaje ya nos señalan, sin mayores recovecos intelectuales, que la calidad y la excelencia tienen mucho que ver con la ética: 1º) porque la calidad es proporcional al conjunto de propiedades que nos permiten otorgar valor a algo y juzgarlo como valioso, y 2º) porque la calidad está vinculada con la excelencia si, y sólo si, algo o alguien sobresale en bondad y, por ello, se hace digno de aprecio y estimación.

2.3. Criterios y estándares de calidad, criterios y estándares éticos

Si toda reflexión sobre la calidad comporta una dimensión ética, entonces todos los criterios y estándares de calidad utilizados por los sistemas de acreditación, son, de alguna forma, criterios y estándares éticos en los que subyace un imperativo moral de “deber” vinculado al juicio sobre la calidad, sustentado por valores y formulado en principios éticos. Un ejemplo es “La Estrategia de Bioética de un Sistema Sanitario Público” (Andalucía)

Ahora sería el momento adecuado para analizar los modelos de evaluación o acreditación de la calidad, pero no me veo capacitado para hacerlo. Remito a la consulta de algunos de ellos:

En la mayoría de esos los modelos de acreditación la fundamentación ética constituye en general una cuestión poco o débilmente tratada y en algunos de ellos, como EFQM o ISO, es relevante el trasfondo de la racionalidad económica del mercado. Por eso hay que comenzar afirmando el marco formal de la defensa de la dignidad de las personas como el referente básico de cualquier actividad humana, y por tanto, de cualquier actividad sanitaria asistencial, investigadora o de gestión.

Las personas (los pacientes, los usuarios, los profesionales…) no tienen precio, tienen dignidad, y no pueden ser utilizadas sólo como medios, sino siempre como fines que merecen respeto por sí mismas. La instrumentalización y cosificación de las personas es radicalmente inmoral. La apuesta por mejorar la calidad de la atención sanitaria en nuestras organizaciones sólo tiene sentido si se parte de esa convicción. Ser mejores, ser excelentes, significa, ante todo, ser capaces de organizarse y funcionar objetivando la obligación de respetar la dignidad humana.

1º) Principios básicos para una gestión sanitaria de calidad

1. Respetar la autonomía de las personas, su libertad y sus derechos, para gestionar su vida y su salud. Esta manera de entender a los seres humanos es la que mejor refleja la apuesta por la defensa de su dignidad. La superación del paternalismo es una conquista de la Modernidad.

2. Promover el acceso de todas las personas a la atención sanitaria en condiciones de equidad, pues en tanto que personas, son iguales, tienen los mismos derechos y merecen igual consideración y respeto.

3. Promover la participación de todas las partes afectadas (pacientes, profesionales, proveedores, ciudadanía) para tomar las decisiones de gestión sanitaria. Todas esas personas deben ser consideradas interlocutores válidos, y su voz debe ser escuchada y tenida en cuenta.

2º) Fuentes de referencia de los principios éticos y jurídicos
Además de los “documentos clásicos” y de los “códigos de ética” disponemos hoy de un conjunto de fuentes autorizadas donde pueden encontrarse un conjunto de normas jurídicas en las que se ha ido sedimentando la sensibilidad moral de la sociedad. Por eso es necesario acostumbrarse a leer su trasfondo ético. Sólo voy a citar algunas más recientes:

A nivel internacional se pueden señalar:

A nivel europeo habrá que tener en cuenta, cuando menos:

Y, por lo que se refiere a España, remito a la página “Bioética y Bioderecho

2.4. Normas éticas para organizaciones sanitarias excelentes

A continuación se encuentran esbozadas las normas éticas que una organización sanitaria debería de cumplir para ser considerada excelente.

I. Gestión corporativa

1. La organización se orienta a la comunidad y se implica activamente en la mejora de su salud y en su desarrollo.

2. La organización tiene un conjunto de valores comunes establecidos de manera participativa, que se refleja en su misión y visión.

3. Los valores son coherentes con las declaraciones y normas éticas y legales internacionales, nacionales o autonómicas sobre la protección de la salud individual y colectiva, que son refrendadas por cada organización.

4. En el proceso de planificación estratégica la organización define una Misión, Visión, Fines y Objetivos coherentes con los valores defendidos.

5. La organización informa de dichos valores a todos sus partes interesadas.

6. La organización presta servicios y toma decisiones de acuerdo con sus valores.

7. La organización define un código ético que, en función de esos valores, regula sus actividades económicas y la conducta de los profesionales.

8. La organización establece procedimientos y protocolos, actualizados y conocidos por todos, para tratar las cuestiones y problemas éticos.

9. La organización crea estructuras organizativas para dar soporte al análisis de los aspectos éticos dentro de la organización (Comités).

II. Equipo directivo

10. La organización cuenta con un equipo directivo bien formado e informado, efectivo y eficiente, con directrices claras y procedimientos coherentes para resolver conflictos y tomar decisiones.

11. El estilo directivo se caracteriza por la tendencia a la información, la participación, la autoevaluación y la transparencia.

III. Gestión económica

12. Los recursos humanos, materiales y financieros son distribuidos siguiendo criterios de equidad, calidad, necesidad, eficiencia y coste de oportunidad.
13. La organización diseña mecanismos, procedimientos y protocolos para el control del fraude financiero.

IV. Gestión medioambiental

14. La organización cuida el medio ambiente físico en sus instalaciones, para contribuir a la intimidad y el bienestar de sus clientes, trabajadores y visitantes.

15. Mientras realiza su actividad de prestar servicios, la organización protege y mejora la salud del medio ambiente en colaboración con la comunidad y con otras organizaciones, mediante planes específicos para ello.

V. Responsabilidad social

16. La organización evalúa cuáles son sus responsabilidades sociales hacia la comunidad en la que está inserta, y diseña, ejecuta y evalúa planes específicos para cumplirlas.

VI. Los pacientes y sus familiares

17. La organización reconoce explícitamente en sus documentos de planificación, gestión, información y otros, los derechos de los pacientes y sus familias.

18. Entre los derechos de los pacientes se encuentran los reconocidos por la legislación vigente, y se consideran además, de forma especial, los siguientes:

  • El derecho a que se respete en todo momento su dignidad personal.
  • El derecho a poner quejas y reclamaciones, y a que se investiguen y aclaren convenientemente.
  • El derecho a recibir atención de sus necesidades espirituales.
  • El derecho a recibir una atención integral ante el final de la vida.
  • El derecho a que se tengan en cuenta sus instrucciones previas o directivas anticipadas.
  • El derecho a designar un representante o sustituto para que tome decisiones por él cuando sea incapaz de hacerlo por sí mismo.
  • El derecho a decidir en qué medida sus familiares participarán en el proceso de toma de decisiones sobre su salud, tanto mientras sea capaz como cuando se encuentre en situación de incapacidad.
  • El derecho a recibir informes por escrito sobre su estado de salud, así como al alta de su estancia hospitalaria.

19. A fin de garantizar un adecuado respeto a los derechos de los pacientes, la organización elabora, evalúa y actualiza periódicamente protocolos en al menos las siguientes áreas:

  • Información sobre los derechos de los pacientes y sobre los servicios a los que puede acceder.
  • Información sobre derechos y necesidades de los cuidadores, familiares o acompañantes.
  • Información sobre aspectos financieros de la atención.
  • Seguridad de los pacientes y sus pertenencias.
  • Consentimiento informado para la asistencia sanitaria médica y quirúrgica: procedimiento de actuación y registro.
  • Aspectos éticos y jurídicos de la donación de órganos, con especial atención al consentimiento informado.
  • Aspectos éticos y jurídicos de la investigación con seres humanos, con especial atención al consentimiento informado.
  • Evaluación periódica de la pertinencia, legibilidad y accesibilidad de la información que se pone a disposición de los pacientes y sus familiares.
  • Evaluación de la capacidad de los pacientes (adultos y menores) para tomar decisiones.
  • Decisiones de representación: Designación de representante, criterios para tomar decisiones, cumplimentación y utilización de las instrucciones previas.
  • Atención integral al paciente moribundo y su familia: aspectos científico-técnicos, éticos, jurídicos, emocionales y espirituales.
  • Limitación del esfuerzo terapéutico al final de la vida: retirada o no inicio de tratamientos de soporte vital, órdenes de no-reanimar, sedación.
  • Trato adecuado y respetuoso de los cadáveres.
  • Contención física o farmacológica de pacientes.
  • Ingresos involuntarios.
  • Condiciones de acceso de los pacientes a su historia clínica.
  • Gestión de quejas, reclamaciones y sugerencias.
  • Prácticas antidiscriminatorias para garantizar el acceso equitativo a la atención sanitaria en condiciones de igualdad de oportunidades.
  • Garantías de protección de la confidencialidad de los datos personales, clínicos y no-clínicos, de los usuarios.
  • Protección de la intimidad y la privacidad de los pacientes y sus familiares.

VII. Los trabajadores

20. La organización reconoce y respeta los derechos de los trabajadores recogidos en las declaraciones internacionales y en la legislación vigente, y de forma especial:

  • El derecho a una retribución justa, equitativa, sin discriminación en razón de sexo y acorde con la legislación vigente.
  • El derecho al acceso a los puestos de trabajo en condición de igualdad de oportunidad, evitando la discriminación por razón de sexo u orientación sexual, raza, opciones políticas o religiosas, etc.
  • El derecho a ser informado sobre la gestión del centro y a participar en ella.
  • El derecho a que se potencie su desarrollo profesional y laboral.
  • El derecho a que se atiendan sus quejas, reclamaciones y sugerencias.
  • El derecho a que se respeten sus valores, creencias y particularidades culturales o religiosas y a que en lo posible se compatibilicen con el ejercicio de su trabajo.
  • El derecho a la confidencialidad de sus datos personales y laborales.
  • El derecho a la protección de su salud y seguridad.

21. Con el objetivo de garantizar un adecuado respeto a los trabajadores y sus derechos, la organización elabora, documenta, implementa, evalúa y actualiza periódicamente procedimientos o protocolos en al menos las siguientes áreas:

  • Garantías de igualdad de oportunidades en el acceso a puestos de trabajo.
  • Formación continuada sobre aspectos éticos de la atención a los usuarios y sus familiares, y habilidades para la comunicación y el apoyo emocional.
  • Prevención, detección y tratamiento del acoso moral.
  • Conciliación de la vida familiar y laboral.
  • Gestión de quejas, reclamaciones y sugerencias de los trabajadores.
  • Ejercicio coherente y respetuoso del derecho a la objeción de conciencia.

VIII. Otros aspectos

22. La organización atiende específicamente las necesidades de los usuarios o trabajadores con cualquier grado de discapacidad física o psíquica, optimizando los accesos al centro sanitario, la recepción y transmisión de información, y la adaptación de los puestos de trabajo.

3. LA ESTRATEGIA DE BIOÉTICA DE UN SISTEMA SANITARIO PÚBLICO

Hay un ejemplo “a mayores”, diría yo, porque se trata de un sistema sanitario público que presenta un proyecto ético a todas sus organizaciones. Me estoy refiriendo a la “Estrategia de Bioética del Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA) 2011-2014”, publicada por la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía: Marco_ético_del SSPA. Vamos a resumir la introducción y el capítulo tercero.

El documento toma como punto de partida las siguientes evidencias: 1ª) la necesidad de reforzar las dimensiones éticas del ejercicio de las profesiones sanitarias, tanto en su dimensión clínica como investigadora; 2ª) la reflexión y las prácticas éticas deben incorporarse tanto a la planificación y gestión de las organizaciones sanitarias, como a la Salud Pública; y 3ª) las administraciones públicas tienen obligaciones morales que van más allá del mero respeto a los marcos jurídicos.

Todo ello implica que el desarrollo de los aspectos éticos se está consolidando como una de las líneas de trabajo estratégicas en cualquier organización sanitaria que busque la excelencia y, por consiguiente, constituye un reto para todas las personas responsables de la salud pública. El plan estratégico andaluz constituye un salto cualitativo de absoluta novedad en el ámbito nacional y en el europeo.

3.1. Marco ético: un espacio de valores compartidos
Los valores que subyacen a la legislación sanitaria andaluza nos ayudan a caer en la cuenta de que ese espacio ético de valores compartidos puede organizarse en el marco de los cuatro principios éticos básicos que ha desarrollado la Bioética “estándar” o “convencional”. Estos cuatro principios delimitan otras cuatro grandes zonas del mundo de los valores morales donde surgen derechos y deberes tanto para los usuarios y los profesionales como para las organizaciones sanitarias.

No-Maleficencia: Debe minimizarse la posibilidad de realizar un daño o perjuicio físico, psicológico, moral, económico o social innecesario a las personas o colectivos de personas, cuando no es adecuadamente compensado por los potenciales beneficios de las posibles actuaciones.

ValoresSeguridad, Eficacia y efectividad, Calidad científico-técnica, Prevención de la enfermedad, la lesión, la medicalización, el sufrimiento, y la muerte prematura, Protección de la salud, Protección de la intimidad y confidencialidad

Justicia: Debe procurarse un reparto equitativo de los beneficios y las cargas, facilitando un acceso no discriminatorio, adecuado y suficiente de las personas y las comunidades a los recursos disponibles, y un uso eficiente de los mismos.

ValoresNo discriminación, Igualdad de oportunidades, Equidad en la distribución de recursos, Equidad intergeneracional, Enfoque de género, Enfoque multicultural, Atención preferente a la vulnerabilidad, Transparencia, Responsabilidad social corporativa, y Eficiencia.

Autonomía: Debe respetarse que las personas y las comunidades gestionen su propia vida y tomen decisiones respecto a su salud y su enfermedad de manera informada.

ValoresInformación, Participación en la toma de decisiones, Consentimiento informado

Beneficencia: Debe promocionarse el bienestar de las personas y las comunidades, cuidándolas y ayudándolas para que realicen su propio proyecto de vida en la medida de lo posible.

ValoresPromoción de una salud integral, Cuidado, Comunicación, Trato personalizado, Promoción de la ayuda mutua en salud, y Empatía.

Es necesario tener en cuenta que el espacio ético de principios y valores no es un espacio “matemático” donde todo está perfectamente definido, aislado, cuantificado y jerarquizado, sino una rica región sin fronteras cerradas donde los valores comparten muchas cosas y cuya estructura es la que trata de plasmarse.

3.2.Ética de la organización como espacio de valores compartidos

La existencia de un acusado pluralismo moral en las sociedades occidentales obliga a buscar permanentemente los valores compartidos por todos. Esta es la tarea de una ética civil que, en el campo de la biomedicina, viene desempeñada por la Bioética. Una parte de ella es lo que llamamos “Ética de las Organizaciones Sanitarias” cuya finalidad es asegurar que las estructuras, procesos y resultados de las organizaciones sean coherentes con los valores éticos compartidos y, al mismo tiempo, respetuosos al máximo posible con los valores morales particulares. Por lo tanto, los Centros Sanitarios son un espacio compartido de valores que debe adaptarse a los requisitos de la Ética de las Organizaciones.

Para poner esto en práctica se proponen varios objetivos que, a su vez, se desarrollan en una serie de actividades. Vamos a prescindir de éstas últimas y dedicarnos a presentar los objetivos.

Objetivo 1: Convertir el marco ético del SSPA en una pieza clave de la organización y funcionamiento de los Centros Sanitarios y Unidades de Gestión Clínica, incorporando de forma explícita las consideraciones éticas en los diversos ámbitos de decisión.

Objetivo 2:Profundizar en la incorporación del marco ético del SSPA en la actividad investigadora mediante el desarrollo de nuevos instrumentos y actividades.

Objetivo 3: Impulsar la implantación de diferentes tipos de Comités de Ética, como estructura principal de soporte al despliegue del marco ético del SSPA en todos los Centros.

Objetivo 4: Mejorar la generación de nuevo conocimiento en Bioética que permita seguir alimentando y mejorando el marco ético del SSPA.

Objetivo 5: Impulsar iniciativas que fortalezcan el compromiso ético de los Centros Sanitarios del SSPA con la sociedad en general y con el nivel local al que atienden.

Creo que todo esto supone un esfuerzo colectivo, pero conviene recordar que no se trata de inventar nada especialmente nuevo. Lo que hay que hacer es poner en valor lo que ya hay, articularlo hacia un objetivo y hacerlo público.

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TINO QUINTANA

Profesor de Ética, Filosofía y Bioética Clínica (Jubilado)
Oviedo, Asturias, España

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